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Agrega La Estrella en Google ↗️Cuando a principios del mes de mayo el buen amigo Rolando Domingo me solicitó un breve ensayo sobre el Congreso de Panamá de 1826 como introducción de su libro Fogones de libertad, no imaginé el resultado final, realmente espectacular, de esa atrevida aventura. Es la que celebra, de manera muy original, la conmemoración de ayer 22 de junio que reunió en nuestra capital a varios mandatarios de la región, a decenas de cancilleres extranjeros y a más de 90 delegaciones internacionales.
Al presentar su libro en una ceremonia en el Palacio de la Gobernación de Panamá, presidida por la gobernadora Omaira Correa el 16 de junio, este “Recetario bolivariano en homenaje al Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá 1826-2026” resultó ser mucho más que lo que anuncia el subtítulo. Es un libro brillante, con una concepción sobradamente inteligente, ejecutada con un lujo sin igual. Su autor lo dice desde el principio, el libro es “una invitación a reencontrarnos alrededor de la mesa americana, a descubrir en nuestros sabores aquello que todavía nos une...”. Cuando lo descubrí esa noche el libro superó, con creces, mis mayores expectativas.
Después de la introducción la obra continúa con una breve síntesis cronológica de la vida de Bolívar. Rolando Domingo acompaña al Libertador desde su Caracas natal hasta su último aliento, 47 años después en Santa Marta, a través de la mesa, en lo que llama una “ruta gastronómica bolivariana” de los pueblos que visitó y que lo acogieron, tanto en América (Venezuela, Colombia, Jamaica, Haití, Ecuador, Perú y Bolivia) como en Europa (España, Francia e Inglaterra). En todos presenta un resumen de la visita del Libertador y también platos emblemáticos de esos lugares, con sus recetas completas. Añade ejemplos de la cocina panameña de la época, aunque Simón Bolívar nunca pisara el suelo de nuestro istmo. En cada capítulo, muy bien escrito, está el Libertador con sus ejércitos que atraviesan llanuras y altas montañas, páramos helados, ciénegas y ríos caudalosos y libran batallas, a menudo vencedoras. Miles de hombres aguerridos que se alimentan de los productos de la tierra que visitan.
Finalmente, una “cena mítica para el Libertador” lo lleva por la imaginación hasta nuestros días. Allí, Rolando Domingo reúne a cinco chefs panameños sobresalientes, desde Sofy Guardia de Durán hasta la decana, Cuquita Arias de Calvo, además de Jorge Jurado, Mario Castrellón y Roberto Richa. Cada uno presenta platos diversos y, por supuesto, sus suculentas recetas.
Contó Rolando Domingo, para llevar a buen puerto su complejo como delicado proyecto, con el respaldo de los embajadores de Colombia, Fabio Mariño Vargas, del Ecuador, Pascual del Cioppo Aragundi, del Perú, Mario López Chávarri, y de otros diplomáticos de Haití y de Bolivia. Igualmente, gozó del apoyo precoz y del mecenazgo de Enrique Arturo de Obarrio y de Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). Ojalá que bancos panameños respalden más la publicación de otros libros sobre nuestra realidad nacional como sí lo hace el mencionado banco internacional ahora y lo hizo hace ya siete años el Banco Popular Dominicano en un lujoso libro temático sobre el Canal de Panamá y la innovación.
Un anexo con la historia de la Sociedad Bolivariana de Panamá, de la pluma de su actual presidente, el Dr. Carlos Guevara Mann, completa la esmerada publicación. Este libro tiene numerosas ilustraciones a colores que muestran tanto a Bolívar y sus circunstancias, como mapas antiguos y fotos de platos representativos de la “gastronomía bolivariana”, además de una portada con el retrato del Libertador rodeado de productos alimenticios vegetales de la tierra americana, obra del artista argentino Ricardo Celma.
Este libro me recordó la riquísima escuela histórica francesa desde mediados del siglo XX y especialmente la década de 1970 con la obra de Jean-Louis Flandrin y su “chronique de gastronomie historique”, otro ejemplo de la introducción de la antropología en los estudios más rigurosos del pasado. Corriente que ha desbordado en la geografía académica más reciente, con Jean-Robert Pitte, ex rector de la Sorbona y presidente de la Société de Géographie, y sus numerosos libros y artículos desde su “Gastronomie française. Histoire et géographie d’une passion”, de 1991. Tema que consagra la Unesco en su categoría de “patrimonio inmaterial de la humanidad” en su lista creada en 2008. Tenemos ya varios patrimonios inmateriales en esa lista prestigiosa que se alimenta igualmente de las “ciudades creativas de la gastronomía” entre las que se cuenta a Panamá.
Rolando Domingo, abogado que también es uno de los mayores promotores culturales de Panamá, nos había deslumbrado con varios libros, los mejores, sobre el traje típico panameño y sus adornos, la pollera en sus más diversos diseños, parte del verdadero patrimonio inmaterial nuestro. Esta vez, nos ofrece Rolando Domingo un libro de 278 páginas, en formato grande, con un relato histórico inusual y moderno de una geografía gastronómica real y mítica, sobre el que dice apropiadamente en su epílogo Enrique Arturo de Obarrio: “Aquí queremos servir la historia como un banquete”. Ese banquete que nos hace agua la boca, en su edición de gran lujo y en otra para un público más amplio, está en un libro que debe ocupar todas las bibliotecas públicas y privadas de nuestro país. Está disponible, en beneficio de la Sociedad Bolivariana de Panamá, en sus dos versiones, en: https://livegraphicstudio.com/live/fogones-de-libertad/