• 18/03/2023 00:00

Fronteras nacionales y su rejuego ideológico

“[...], estas tres potencias nucleares (EUA, Rusia y China) tienen sus propias líneas rojas, lo que hace peligroso un enfrentamiento entre ellas, sobre todo si estas se extienden más allá de sus territorios”

Las fronteras de los países únicamente delimitan su territorio, no así sus ambiciones nacionales. Son las “líneas rojas” que se defienden a sangre y espada, causa de muchas disputas y guerras desde tiempos pretéritos.

La única guerra panameña, la de Coto, de tan solo 13 días (21 febrero al 5 marzo 1921), fue por disputas fronterizas con nuestros vecinos costarricenses, donde también jugaron un papel preponderante los intereses de la estadounidense United Fruit Company (ahora Chiquita Brands International), al considerar a Costa Rica y Panamá parte de sus “repúblicas bananeras” centroamericanas, predios de su monopolio frutero y componente básico del “Destino Manifiesto” y capitalismo salvaje de los Estados Unidos de América (EUA) de esa época.

Existe una analogía entre ese rejuego de intereses fronterizos y capitalistas estadounidenses de principios del Siglo XX en Centroamérica y la peligrosa política de confrontación actual de EUA contra la Federación de Rusia y la República Popular China, regímenes autocráticos y expansionistas, según ese país norteamericano.

Por supuesto, son vastas las diferencias entre las fronteras nacionales y sistemas de gobernanza de esas tres superpotencias mundiales y la de nuestros dos pequeños países centroamericanos, que no invalidan en nada esta comparación, porque esa confrontación entre rivales nucleares es parte de la doctrina del Destino Manifiesto estadounidense en una dinámica global. De hecho, esas tres potencias nucleares son cautivas de su propia historia, geografía y cultura.

Veamos.

EUA tiene una población de 332 millones de habitantes (2021), país cultural y étnicamente diverso, dedicado a exportar sus ideas y creencias al mundo entero (mentalidad de su destino manifiesto), con un territorio continental de 9.1 millones de km2 y 19 924 kilómetros de costas. Colinda con los océanos Atlántico y Pacífico, pero tiene solo dos países fronterizos, México y Canadá, compartiendo con estos 12 048 kilómetros de fronteras terrestre, enteramente pacíficas y amigables.

En tanto Rusia, con una cultura eslava-ortodoxa y una marcada conciencia nacionalista orgullosa de su herencia eslava y de su enormidad territorial (el mundo ruso o “Russkiy mir”), es un país con 143.4 millones de habitantes, una extensión territorial de 17.1 millones de km2 y 37 653 kilómetros de costas. Colinda con los océanos Ártico y Pacífico norte, con 22 408 kilómetros de fronteras y 16 países fronterizos a lo largo y ancho de Europa y Asia, haciéndola la nación con más países vecinos del mundo.

China, con una cultura confuciana-taoísta, basada en el sentido común que enfatiza y valora la unidad territorial de su civilización milenaria, tiene mil cuatrocientos millones de habitantes, 9.5 millones de km2 de territorio, 14 000 kilómetros de costas colindantes con el Pacífico y 22 457 kilómetros de fronteras que comparte con 14 países asiáticos.

Como todos los países, estas tres potencias nucleares tienen sus propias líneas rojas, lo que hace peligroso un enfrentamiento entre ellas, sobre todo si estas se extienden más allá de sus territorios. Este es el caso de EUA, al tener fronteras terrestres con solo dos países, pero no tanto el de China ni Rusia con un total de 30 países colindantes. Por eso, EUA incluye otros espacios en ultramar como la continuidad de sus territorios, ya no guiado por los preceptos de “aislamiento y lejanía” de George Washington, sino por una doctrina posterior de intervención y expansionismo.

Por ejemplo, los 1432 km2 de la Zona del Canal de Panamá, ocupados de 1903 a 1999 por EUA como parte de su territorio. Aún hoy todo Panamá sigue como un protectorado militar estadounidense mediante el Tratado de Neutralidad Permanente (1977), sin olvidar que fuimos invadidos por EUA en 1989 para deponer al general Noriega, cuando, machete en mano, este se sublevó contra sus antiguos amos.

En este sentido, EUA no tiene fronteras en el mundo, por dictámenes de su historia, geografía y cultura, como demuestran sus interminables intervenciones militares para establecer su “pax americana” al estilo del Imperio romano.

Ni China ni Rusia caben en este esquema. No por nada, en 1826, Bolívar tildó a EUA “aliados eventuales y muy egoístas”.

Ciudadano y ex funcionario diplomático.
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