• 02/03/2015 01:01

Inclusión y tolerancia

‘La construcción de una mejor sociedad, comienza con las posibilidades de que todos tengan acceso a un sistema educativo de primera...’

Para las elecciones pasadas había señalado que debemos tener presente que no habrá avances sociales únicamente con el mejoramiento de la economía ni tampoco con resolver el asunto de la corrupción, ‘un cambio cultural es quizás el primer objetivo a alcanzar’.

No se qué espera el Ejecutivo para asignar los fondos que requiere el Ministerio Público para continuar con todas las investigaciones que sean necesarias. El personal técnico no se da abasto y los recursos no alcanzan para mucho, tomando en cuenta la magnitud de lo que sale a la luz pública todos los días. La agresividad por descubrir los delitos es de suma importancia y la falta de acciones concretas y dirigidas, da mucho que decir de los que tienen la posibilidad de facilitar las cosas. La complicidad puede ser de varias maneras. Un buen político debe saber medir en tiempo y plazos los posibles resultados de sus acciones o inacciones. Asignen los fondos que el tiempo no perdona. La sociedad tampoco perdonará.

Mientras dejamos que las investigaciones continúen, marzo comienza con varios retos que debemos también atender. Hay quienes miran y dicen que hemos avanzado con lo que ya se ha expuesto, pero debemos ir pensando a largo plazo. Creo que hay mucho que discutir sobre lo pobre que cada día somos en materia de humanismo y dignidad. Dignidad colectiva y personal.

El tema de la xenofobia y la discriminación racial que aún persiste, nos obliga a meditar sobre la sociedad que queremos que la próxima generación sea. Ya esta, en términos generales, no tiene remedio y le toca preparar el camino. Nos daremos cuenta de que lo que hay que hacer va más allá de que el Gobierno pasado pague sus penas o esperar las próximas elecciones que, de todas formas, a punta de dinero, apuestan a ganar los incultos y mediocres.

Este mes de marzo, el 21 para ser más preciso, la Organización de las Naciones Unidas celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. No creo que con un día sea suficiente. Es más, creo que por lo destructivo del comportamiento que seguimos experimentando, visible o disimulado y, sumado a las evidentes expresiones xenofóbicas que va de la mano con lo racial, es necesario que los Gobiernos y los organismos que ese día harán o publicarán rimbombantes enunciados, no pierdan el tiempo ni el papel en tratar de cumplir ‘políticamente’ con esta fecha.

Aquí se forma el arco iris, y acciones concretas para contrarrestar la falta de tolerancia, también es responsabilidad de los Gobiernos. Generalizar en términos negativos sobre los emigrantes, lo que hacen o dejan de hacer, es vergonzoso. Este país ha sido eso por cientos de años: un punto de encuentro en donde vienen de todas partes a complementar la esencia multicultural y multiétnica que es inevitable en un lugar de tránsito. Hay que tener cuidado, porque han sido en su mayoría emigrantes y sus descendientes los que han construido este país. Cada quien debe revisar su genealogía, si es que no la conoce.

Nuestros problemas más graves no tienen que ver con los emigrantes. El tema de la desigualdad y oportunidades debe ser explorado con detenimiento en un país que presume de crecimiento y abundancia. No entiendo el afán de erigir obras de cemento, cuando construir mejores seres humanos le sirve más a la humanidad y ha quedado en evidencia que el delito y la corrupción no es significativo de ningún grupo étnico en particular ni de ningún estrato social definido.

La construcción de una mejor sociedad, comienza con las posibilidades de que todos tengan acceso a un sistema educativo de primera, que ofrezca oportunidades de crecimiento y desarrollo para todos. Si examinamos el presente sistema, la conclusión es obvia: se discrimina sin tapujos a las clases más necesitadas cuyos rasgos étnicos, raciales y culturales son evidentes y la inversión para su desarrollo es mezquino y miserable.

Nuestros problemas no tiene nada que ver con los que acaban de llegar; pena ajena por las injusticias. Tienen que ver con los que ya tenemos tiempo de estar aquí y en particular, con los que han históricamente controlado las cosas de la Nación: el acceso a mejores oportunidades para cualquiera, no solo sus allegados. Un cambio cultural para no elegir más corruptos y para que no nos acabe la vergüenza.

COMUNICADOR SOCIAL.

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