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- 07/07/2026 00:00
Juan Bautista Feraud Álvarez (1797-1852), poderoso inmigrante cubano del siglo XIX
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Agrega La Estrella en Google ↗️Entre los personajes que han marcado la historia de Panamá me refiero a un inmigrante caribeño, Juan Bautista Feraud Álvarez, que nació en Santiago de Cuba en 1797, hijo de Juan Mateo Feraud, “de nación francesa” que presuntamente huyó de la revolución haitiana, y de la cubana Catalina Álvarez. Llegó a Panamá con solo 21 años en 1818, durante el corto período de auge económico (1809-1824), al final de la época monárquica colonial. Pasó de Santiago a Panamá, pequeñas ciudades-portuarias, con aproximadamente 7,000 habitantes. Se dedicó enseguida a actividades comerciales, financieras y del transporte marítimo (propietario de goletas) amasando rápidamente una considerable fortuna según el estándar local. Vino con su hermano Mateo Feraud Álvarez que partió a Guayaquil en donde se casó y dejó descendencia hoy abundante, pero regresó a Panamá donde falleció en 1830.
Juan Bautista Feraud Álvarez se convirtió en alcalde municipal en 1826 cuando fue apresado por falsa acusación e inmediatamente rehabilitado. Fue un gran comerciante que trataba con Europa y con Nueva York, Kingston, Saint Thomas, Cartagena, Buenaventura, Tumaco, Guayaquil, Paita, Lima y Valparaíso, además de La Habana. Actuaba como fiador en innumerables operaciones en las que prestaba servicio a funcionarios, rematadores de diezmos y otros impuestos que cumplían con esta formalidad tanto frente a la Corona española como al gobierno colombiano desde 1821. Compró la hacienda de “Cerro Cabra” y el llamado trapiche de “San Miguel” nombrados “San Vicente de Bique” (vendida luego a franceses), en Arraiján, y varias casas importantes en el intramuros de San Felipe, en el área de la iglesia de la Merced y de la Puerta de Tierra.
Nombrado cónsul de Estados Unidos en Panamá de 1833 a 1838, por enfermedad del titular Juan José Argote fue gobernante interino de la provincia de Panamá entre septiembre de 1833 y 1834. Como diputado del Cantón de La Chorrera estuvo en 1841 en la Asamblea Constituyente reunida en Panamá, la cual presidió cuando adoptó una constitución avanzada para su época. Subió a Santa Fe de Bogotá para actuar en la Cámara de Representantes en 1844-1845. También le tocó participar en la creación del Colegio de Panamá en 1836 que se convirtió en universidad efímera en 1841. Fue miembro fundador en 1834 de la Sociedad de Amigos del País y formó parte de la Comisión que elevó un notable informe en enero de 1836 sobre el estado del Istmo.
Medianamente ilustrado de acuerdo con los títulos de su corta biblioteca parecía un hombre de su época sometido al influjo del Romanticismo (Historia de Francia de Anquetil, Diccionario Biográfico de Chambort, obras de Plutarco y de Lamartine, Repúblicas Italianas de Sismondi, Viajes de Laharpe, La Europa Moderna y Viajes del joven Anacarsis). Juan Bautista Feraud Álvarez practicó la masonería que acababa de instalarse en Panamá en 1821, mediante logia del rito escocés importada de Jamaica. Así, participaba en el gran movimiento liberal que recorría las élites bolivarianas impregnadas de sentimientos revolucionarios, y apareció, como “guarda sellos”, pocos años después, en 1824. Este hombre activo demostró, en su testamento de 1827, un catolicismo todavía impregnado del espíritu místico y barroco del siglo XVIII.
En el matrimonio de Juan Bautista Feraud Álvarez, celebrado el 22 de junio de 1822 con Manuela de Jesús Díez Rodríguez (1799-1886), hija de Manuel José Díez Colunge-Belando (1777-1814), veinticuatro del Cabildo capitalino, y de Catalina Rodríguez Cavallero (1777-1804), declaró tener más de 50,000 pesos en bienes, mientras que su esposa traía, como dote propia, 3,280 pesos, sumas respetables en su época. Manuela de Jesús Díez Rodríguez era de la tercera generación de una familia prominente en Panamá fundada por un inmigrante español, Juan Antonio Díez de la Mata (1754-1783), pilar de lo que he llamado la “República de los primos” que comienza a gestarse en el siglo XVIII.
Muere Juan Bautista Feraud Álvarez, de 54 años de los cuales 34 viviendo en Panamá, el 8 de noviembre de 1852. Su funeral fue un gran evento político-social. “The Panama Herald”, periódico en inglés que poco se ocupaba de eventos locales, le dedicó un obituario extraordinario. Terminó así el que consideramos el primer “magnate” decimonónico panameño que dejó, por intermedio de su hija, un linaje de grandes comerciantes y políticos de los siglos XIX y XX. Justo al inicio de la época de vacas gordas (iniciada en 1849) dejó una inmensa fortuna, entre las mayores del país, calculada en 87,249 pesos en bienes inmuebles, muebles, alhajas, ropa, libros, además de mercancías y créditos a su favor de numerosos deudores por casi la mitad de la suma, lo que insinúa una importante actividad financiera, proto-bancaria y llegó a acuñar moneda propia, la llamada “ferolina”. Pocos meses antes de su muerte fundó una casa de cambio que aceptaba letras de Cartagena, Bogotá y Nueva Orleáns.
De su matrimonio con Manuela Díez Rodríguez tuvo tres hijas de las cuales sólo sobrevivió hasta la edad adulta Manuela Clotilde Feraud Díez que nació en 1824 y murió, de 96 años, en 1920. Poderosa mujer de negocios que desde su viudez actuó como la jefe indisputada de su acaudalada e influyente familia contrajo nupcias en 1847 con Ramón de la Ascensión Arias Pérez (1825-1879), con quien tuvo siete hijos. El poeta romántico, político y militar, Tomás Martín Feuillet (1832-1862), fue hijo natural de Feraud Álvarez y se entregó, infante, al matrimonio francés de aquel apellido que vivió en La Chorrera. La residencia de su viuda Manuela Díez, la Mansión Arias-Feraud que heredó su madre en 1858 de Juan Bautista Feraud es hoy, remodelada en 1881 y 1926, la Casa de la Municipalidad de Panamá.