Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
- 14/09/2016 02:00
Muchos lloramos por ti Venezuela
En aquel país optimista y alegre antes conocido por aquello de ‘tá barato, dame dos ', hoy vive mucha gente que, según sabemos, solo puede comer una o dos veces al día y padece hambre y desnutrición. Faltan medicinas, centros de salud operativos, papel higiénico, jabones de baño, pastas de dientes, harina para arepas. No hay sonrisas en quienes hacen larguísimas filas por un pedazo de pan o un poco de manteca; ni esperanzas en los familiares de quienes son detenidos por razones que nada tienen que ver con delincuencia común; ni ilusiones en los semblantes de niños inocentes que no llegan a comprender la tragedia por la cual están pasando sus mayores. Es una lástima que tanto potencial de ayer haya sido sometido y esté hoy malogrado por la voluntad de quienes, habiendo tenido la oportunidad de marcar un destino feliz, hayan fallado tan rotundamente.
No viene al caso achacar ahora responsabilidades por las causas de una crisis originada hace buen tiempo y que sin duda se ha agravado últimamente. Basta recordar que la clase política de entonces falló en dar respuestas efectivas a las aspiraciones del pueblo que las demandaba y que percibía una irracional utilización de los dólares petroleros que entraban a raudales a las arcas fiscales. Se acostumbraron a divisas fáciles que esa exportación les proveía; ella les permitía importar hasta huevos de gallina y vender, subsidiado, el litro de gasolina a pocos centésimos de bolívar. Como consecuencia de aquello, se instaló un régimen de desconfianza contra partidos políticos y el sector privado que decidió apostar por expropiaciones y nacionalizaciones de actividades privadas en la teoría de que el Estado productor, tomando las riendas y el control de la producción y distribución de bienes al consumidor, podía servir mejor a los intereses populares.
El largo proceso ha llegado al punto de que generales, almirantes y contraalmirantes de las fuerzas armadas han tenido que ser designados fiscalizadores de la producción, distribución y comercialización de una serie de productos de primera necesidad como arroz, azúcar, papel higiénico, medicinas, artículos de higiene personal, entre otros, en un eufemismo llamado ‘Gran Misión de Abastecimiento Soberano y Seguro '.
Si no respondiera a un estado realmente trágico para el pueblo venezolano, esa Misión sería risible y motivo de burla. Imaginemos a orgullosos y pundonorosos jefes militares de ese país, encargados tradicionalmente de dirigir tropas supuestamente entrenadas para el fragor de la batalla y dispuestas a dar la vida en la defensa de su patria, ahora encargados de dirigir la ‘honrosa ' distribución de papel higiénico o de toallas sanitarias a los comercios y mercados del país; ocupándose, además, de fiscalizarlos. ¿Y aceite de cocinar, café, frijoles, maíz amarillo, margarina, trigo, carne de res y de puerco, pollos y pescados? ¿Y también jabones de baño, pastas de dientes, pañales, champúes, desodorantes? Parecen misiones absurdas que no encajan en ninguna realidad sensata. ¿Hasta dónde podrá llegar esta situación irracional?
Todos desearíamos que se logre una salida dentro de los cauces que determine el régimen constitucional y legal venezolano, como hace tres décadas tratamos de hacerlo nosotros en Panamá. Esa salida venezolana parece ser el referéndum revocatorio para que, sin sangre ni violencia, una mayoría calificada del pueblo despida a sus gobernantes en forma ordenada antes de cumplir el ciclo normal del ejercicio de su mandato. Todos, Gobierno y oposición, deben comprender que la actual situación los llevará inexorablemente al despeñadero y a la ruina. No importa su resultado, el referéndum habrá de producir una solución sabia al estancamiento que a nadie favorece. Y nos causa llanto por quienes lo sufren.
EXDIPUTADA