El español no es únicamente un idioma compartido por más de 600 millones de personas: también es un territorio cultural, político y emocional en permanente...
Recordemos por un minuto: en una ceremonia que se llevó a cabo el 1 de junio de 2023, el Tribunal Electoral oficializó el Plan General de Elecciones (PLAGEL) y se abrió la convocatoria a la elección general del 5 de mayo de 2024. Bajo este plan serán elegidos para el período constitucional del 1 de julio de 2024 al 30 de junio de 2029, el presidente y vicepresidente de la República, 71 diputados de la Asamblea Nacional, 20 diputados del Parlamento Centroamericano, 81 alcaldes, 701 representantes de corregimientos y 11 concejales, todos con sus respectivos suplentes.
El magistrado presidente del Tribunal Electoral, Heriberto Araúz en su intervención en el acto en mención, elocuentemente señaló que: “Aunque durante estos 30 años hemos realizado con éxito elecciones generales libres, prístinas, con resultado incuestionables, (...) ya no podemos conformarnos con eso. Es significativo, pero no suficiente, porque esta nación enfrenta grandes problemas estructurales y desafíos que solo podrán ser superados con un renovado proyecto de vida colectiva, con un nuevo pacto social, con nuevas reglas del juego institucional”. De lo dicho por el magistrado presidente, señalo estas observaciones que a mi parecer deberá enfrentar un nuevo presidente con su equipo de trabajo que pretenden gobernar con seriedad y para todos.
De los retos estructurales hay muchos, pero no todo se puede atender con eficacia en cinco años de gobierno, más cuando se va perdiendo capital político desde el primer mes de trabajo. Señalo los siguientes:
1) Resolver el impostergable problema de la Caja de Seguro Social (CSS) y el programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) es imperativo para la seguridad social de un componente importante de la población.
2) Acceso ilimitado a la educación de alta calidad y para el futuro. Lo que se hace hoy evidentemente impide que ciertos grupos, especialmente los pobres y marginados, asistan a la escuela y tengan mejores oportunidades. La falta de educación perpetúa un ciclo de pobreza y limita las habilidades y la productividad de la fuerza laboral; restringe las oportunidades de competir adecuadamente en escenarios para el futuro.
3) Un gobierno que enfrente sin resquemor la corrupción generalizada y la gobernanza ineficaz que han contribuido significativamente a los desafíos que enfrenta nuestro Panamá. La corrupción obstaculiza el crecimiento económico, ha erosionado la confianza pública y desvía recursos de servicios esenciales. Las instituciones débiles y las estructuras de gobernanza inadecuadas han atizado la desigualdad social y obstaculizado cualquier intento sensato de desarrollo.
Y, 4) no hay dudas que a pesar de la bonanza y todos los indicadores de crecimiento económico, nuestro país experimenta altos niveles de desigualdad, donde un pequeño porcentaje de la población controla una parte desproporcionada de la riqueza y los recursos.
Ningún gobierno que salga electo tendrá la capacidad de enfrentar estos retos que he enumerado y que solo representan la “punta del iceberg”, asumiendo que comparte lo planteado. El problema del programa de IVM, lograda las correcciones necesarias, debilitará, a como dé lugar, el accionar político de cualquier gobierno.
Como habrán notado no he mencionado el asunto de la Constituyente ni de la Justicia porque pocas son las posibilidades de continuar con las correcciones frente a un posible escenario de “matraqueo” y manipulación con agendas tenebrosas y malsanas de alianzas politiqueras que buscan el ¿qué hay pa’ mi?, en vez de patriotas que garanticen un consenso sólido para cumplir con las trasformaciones estructurales necesarias y que entienden los riesgos de mantener el presente sistema de clientelismo.
Sobre el clientelismo, el magistrado presidente Araúz dijo: “... debemos estar claro que para erradicar esta práctica nociva para el país hay que reformar la Constitución de la República en muchos aspectos. Uno de ellos, hay que prohibir la reelección inmediata de los funcionarios de elección popular, una de las principales causas del clientelismo político. No nos llamemos engaño, mientras no se introduzcan estos y otros cambios profundos en materia electoral y en otros importantes temas en nuestra Constitución, la reforma de la ley electoral, serán insuficientes y tales prácticas perniciosas continuarán erosionando sensiblemente nuestra frágil democracia y amenazando la estabilidad institucional”.
No es sencillo, primero saber si el gobierno elegido cree que lo plateado es necesario o sus objetivos son hacer dinero para sus ellos y sus amigos o la venganza política. No sabemos, pero dejo estas ideas porque, más que en cualquier otro momento (y tal vez hemos sentido lo mismo en quinquenios anteriores), el futuro y la salud del Estado están en peligro.