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- 08/12/2015 01:00
Sufragistas: la lucha femenina por sus derechos
Literalmente, me conmocionó la película Sufragistas , actualmente en cartelera; sobre la lucha de las mujeres por el derecho a ejercer el voto, en los años 20 en Londres, Inglaterra. Es tan dramática la historia de todo lo que tuvieron que sufrir para ejercer el derecho a votar; desafío que iba más allá, pues la mujer era explotada vilmente, en las fábricas; sin derecho a nada, con muy inferiores salarios, condenadas a trabajar desde los 12 años, en donde iniciaba su calvario, desde ser abusadas por sus patrones, hasta el hecho insólito de ¡no tener el derecho a la tutela de sus hijos! O sea, un régimen de esclavitud despreciable, el cual toda la sociedad, dominada por hombres, defendía, quienes no veían la necesidad de cambiar.
La lucha feminista, que tuvo éxito, con un fin dramático en la película, (al igual que los mártires de Chicago, los obreros que fueron asesinados en una manifestación y que gracias a ellos solo laboramos ocho horas, ¡en vez de jornadas de 16 horas!), está bellamente ilustrada con detalles históricos fidedignos, en un color sepia, unas actuaciones impecables de jóvenes actrices y la aparición esporádica de la máxima dirigente de esa revolución; caracterizada por la actriz Meryl Streep. Es increíble y conmovedora la historia de esta lucha clandestina de las Sufragistas, con todas las renuncias, los enfrentamientos violentos y el constante sentimiento de justicia que las animaba y las llevó al triunfo.
‘Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer ', reza un adagio que se ha corregido con el reconocimiento de los derechos femeninos, para situarla: ‘Al lado de todo gran hombre, hay una gran mujer ' y actualmente, vemos en todos los niveles de trabajos gubernamentales, privados y gremiales a mujeres haciendo espléndidas tareas de beneficio a la humanidad. Además, por naturaleza la mujer es ‘la tierra ' donde se anida la semilla que garantiza la sucesión de la raza humana, pues es en su vientre que se que forma y concibe el nacimiento de los seres humanos, indistintamente de su género sexual. Ella es la madre naturaleza encarnada. De sus pechos se alimenta el nuevo ser que nace y luego será otro ser adulto. Así ha sido por toda la evolución de nuestra especie. Entonces, ¿por qué desdeñar su importancia y restarle derechos cívicos y comunitarios, los que, incluso, se ha ganado tanto o mucho más que los hombres, como garante de la continuidad de nuestra vida en el planeta Tierra?
En las diferentes religiones y culturas, las mujeres siguen siendo objeto de tratos disímiles. En la religión hebrea, hijo de mujer judía es absolutamente reconocido en su comunidad y se le dan todos los derechos a participar, hijo de padre hebreo, no. Porque de la mujer, que es la que lo lleva en el vientre y da a luz, no se abriga la menor duda de su raza. Pero del padre, no se puede asegurar que sea la semilla de un hombre hebreo. O sea, la mujer es la garante. En China, como sabemos, se desestimula que se tengan hijas mujeres, para evitar la sobrepoblación y en India, por ejemplo, se les obliga a casarse en matrimonios arreglados por los padres, con quienes ellos crean que les conviene desde el punto de vista de casta o de posición económica. En los países árabes, lucen como posesiones objetables de los hombre, a quienes necesitan obedecer incondicionalmente y en donde se les niega incluso el derecho a estudiar.
La historia de la humanidad es digna de reflexión. Al final de la película aparecen los años que tardaron las mujeres en diferentes latitudes en lograr el derecho a votar y ser votadas; y pasaron décadas entre las fechas de los países más importantes. Al final precisamente, se informa que en Arabia Saudita ‘se les ha prometido el voto, ¡pero no han dicho cuándo! '.
¡No se pierdan esta película y lleven a sus hijas, por favor!
PSICÓLOGO, DOCENTE Y ESCRITOR.