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- 18/07/2014 02:01
Las enseñanzas del padre Fernando Guardia Jaén
Durante varios años un pequeño grupo, con la guía del padre Fernando Guardia Jaén, nos reunimos en lo que denominábamos ‘miércoles de oración y temas varios’, donde nos enriquecimos con sus vivencias y su práctica enseñanza de la fe, lo que fue imprescindible en el fortalecimiento de la nuestra. Fueron gratos momentos de aprendizaje y de convivencia con el sacerdote, el tío y el maestro, que a través de su sencilla y profunda plática nos ayudó a hacer más fuertes nuestros lazos matrimoniales, a tener una mayor orientación en la educación de nuestros hijos y a manejarnos con equidad, respeto y seguridad en los afanes diarios.
Desde chicos, a través de mi abuela Rita, fuimos conociendo las anécdotas de Fernandito, como ella le decía, que iba a estudiar Medicina en Buenos Aires, pero decidió ser sacerdote y cómo su mamá Elida, enseñándole a sus hijos la importancia de la unión familiar y amparada por la fe en Dios, pudo salir adelante en la formación de sus hijos, pese a haber perdido desde muy temprano a su esposo, logrando hacerlos a todos hombres y mujeres de bien.
Siempre los penonomeños nos hemos sentido privilegiados de ser reconocidos como un pueblo de ciudadanos ilustres, y ahora con la partida del padre Fernando nos debemos sentir regocijados de haber tenido el privilegio de que un hombre de este terruño, al servicio de Dios, trascendiera las fronteras sociales y educativas de nuestra nación. Porque fue el sacerdote que implementó el programa del Maestro en Casa en nuestro país, ofreciéndole la oportunidad a hombres y mujeres panameños (as) de que, a través de la radio-escuela aprendan a leer, a sumar, a conocer el mundo e incluso, a saber de otros idiomas. Es impresionante escuchar el testimonio de personas que han recibido los beneficios de esta organización y cómo estos pequeños grandes logros les han cambiado sus vidas y les han ampliado sus horizontes.
Porque fue el sacerdote que, siendo director de Colegio Javier, fundó el Servicio Social Javeriano, que contribuye a que los jóvenes de esta escuela puedan convivir con otras realidades diferentes a las suyas y así, tener un criterio más realista de la vida. Muchos de los egresados de este centro educativo, que han sido y son figuras relevantes en nuestra vida nacional, como nuestro actual presidente Juan Carlos Varela, han dado pruebas de que a través de esta experiencia se han fortalecido sus ideales y principios, permitiéndoles actuar con más sensibilidad y decoro.
Se han visto tantos frutos de este programa, que hoy, en la educación panameña, el servicio social ha sido incorporado como requisito en la formación de los jóvenes a niveles secundarios y universitarios.
Es importante destacar que el padre Guardia por muchos años fue el director de la emisora Radio Hogar, cuyo objetivo es ofrecer a los hogares panameños conocimiento y calidad de vida, sin descuidar los principios y valores que permiten que la familia sea la base del desarrollo del individuo.
Este hombre liberador, revolucionario e idealista, pensando siempre en su terruño, trajo hasta nosotros esta emisora, que en su momento contribuyó con el desarrollo de lo que es la ciudad de Penonomé ahora. Lamentablemente, por diferentes razones, no siguió operando. Sin embargo, en el edificio que se construyó para albergar la emisora se encuentra el Programa del Maestro en Casa – Penonomé, donde hombres y mujeres trabajadores, luchadores y, sobre todo, fieles al llamado del padre Guardia, se han volcado al servicio del bien común.
Durante la semana, el padre Guardia trabajaba activamente en Panamá, cumpliendo con sus compromisos de la orden de la Compañía de Jesús, pero, cuando llegaba el fin de semana, muy pocas cosas lo detenían para ponerse al servicio de la parroquia de Penonomé, contribuyendo al fortalecimiento de la fe, a la evangelización y al desarrollo de las comunidades como Vista Hermosa, Las Delicias, Ciruelito, El Coco, La Capilla de San Martín y donde lo necesitaran.
De acuerdo con el llamado de la Iglesia, y también por la convicción de que todos los cristianos debemos participar en política, fue un defensor de la justicia y la democracia de nuestro país. Fue un pilar de la Cruzada Civilista y, hasta sus últimos días, siguió preguntado valientemente: ‘¿Dónde está el padre Gallego y qué significa el 9 de junio en Panamá?’. Fue a través del libro Clamor por la Libertad que pude conocer cómo fue que creó la Oración por la Patria, inspirado en aquello que dice ‘pedid y recibiréis’; esta oración la rezamos desde ‘esta tierra istmeña’ todos los noviembres con convicción y con fervor patriótico, seguros de que Dios nos ama.
Mi esposo, mis hijos y yo fuimos privilegiados al compartir con el padre Guardia los fines de semana que estaba en Penonomé, sintiéndonos regocijados con la compañía de un sacerdote ejemplo de vida mística, humilde y de servicio a los demás. Representó para nosotros un apoyo, una guía y un orgullo.
La convivencia con el padre Guardia nos enseñó que a través del sacerdocio se puede vivir a plenitud, dejando huellas imborrables en los demás. Le damos gracias a Dios por la vida del padre Fernando Guardia Jaén, s.j. y porque nos concedió la gracia de haber sido parte de las generaciones que recibieron los beneficios de su apostolado. Siempre lo tendremos presente en nuestro hogar y recordaremos sus enseñanzas para continuar diciendo aquella palabra que dejó marcada en nuestras vidas: Jesús, Jesús, Jesús...