• 14/10/2018 02:00

Perdemos otra oportunidad de salvar el país

Este año se fue volando, ya diciembre está a la vuelta de la esquina.

Este año se fue volando, ya diciembre está a la vuelta de la esquina. Fue un año increíble para Panamá, fuimos al mundial por primera vez y Martinelli está preso en territorio nacional.

Varela nos llevó a una crisis económica de la que muchos opinan, pero pocos proponen soluciones. La lista de Odebrecht todavía no ha salido a la luz. El juicio de Martinelli no va para ningún lado. Las planillas siguen. La mayoría de los diputados pretende reelegirse, y qué decir sobre las últimas revelaciones del Consejo de Seguridad Nacional.

Fin de año es la felicidad del Gobierno y de todo corrupto y corruptor en este país. Porque es el momento en el que el ciudadano panameño entra en su etapa de mayor consumismo y desconexión completa de la crisis institucional que se vive.

Llegan las Fiestas Patrias y se olvidan los escándalos sin resolver. Navidad y te olvidas de la deuda que tienes y que empeorará. Llega enero y no captas que la JMJ es la última bofetada en la cara que nos da este Gobierno.

Yo desde un principio me opuse firmemente a la JMJ, pues Panamá no tiene la estructura ni económica ni social para aquello. Si no puedes brindar calidad educativa ni médica y a tu país lo tienes en la ruina, no invites a cientos de miles de católicos a celebrar aquí. Tristemente la mayoría de la gente panameña ve este evento como algo magnífico y ha gastado sus esfuerzos en ayudar a promoverlo.

Duele ver a tantas personas, sobre todo jóvenes congregándose para preparar este evento, en vez de involucrarse en resolver realmente los problemas sociales que tiene este país. El mundo no se cambia rezando y criticando, se cambia con compromiso, trabajando y cooperando.

Yo propongo discutir cómo afrontar el impacto ambiental en Panamá. La ONU ya dio su ultimátum para el 2030. Asimismo debemos darle importancia a la lucha por los derechos igualitarios en el país y dejar de incitar el odio. También creo que se debe hacer un plan eficiente a largo y mediano plazo para reformar la educación y la salud pública. Cosas sencillas que, si nos comprometemos a hacerlas, podemos lograrlas.

En este instante deberíamos estar todos los decentes protestando en las calles, porque este Gobierno ha sido una desgracia más para el país; y, con las elecciones cerca, ningún candidato de partido político parece dispuesto a liderar un cambio innovador o radical.

El candidato a votar en estas elecciones es independiente, como lo dije en otro artículo.

Ricardo Lombana, sin duda, es una gran apuesta para algo diferente, y esta vez arriesgarnos es obligatorio. Porque si no se hace, tendremos otro presidente que preferirá construir un tren transístmico de la mano de China, en vez traer justicia verdadera y un plan de reforma educativa / social, que es lo que este país pide a gritos.

EL AUTOR ES ESTUDIANTE UNIVERSITARIO EN CIENCIAS POLÍTICAS Y PERIODISMO.

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