La administradora de la ATP, Gloria De León, explicó que cuando salen a posicionar a Panamá, lo hacen resaltando estás cualidades y otras como la biodiversidad...
- 06/08/2009 02:00
Partidos políticos y educación
Pasada la costosa y prolongada campaña política, el país empieza a vivir su realidad. Comienza a marcarse la diferencia entre las promesas electorales, las expectativas generadas y las respuestas efectivas a las demandas y necesidades económicas, sociales y culturales de la población. Esta relación de oferta y demanda electoral, es la esencia del juego político en el que se conjugan, por un lado, la provisión de bienes públicos para satisfacer intereses comunes y, por el otro, la participación política electoral de las personas en apoyo a los dirigentes y gobernantes para que alcancen poder y puedan crear oportunidades e incentivos para el desarrollo humano.
Por eso la política es clave para el desarrollo. No hay desarrollo humano sostenible si no existe buena política y si las instituciones políticas son débiles e ineficientes. Cuando la institucionalidad política es legítima, efectiva y duradera, la Nación recibe como beneficio la adopción de políticas públicas equitativas y sostenibles, los servicios públicos como la salud y la educación se ofrecen oportuna y eficazmente; los recursos humanos y financieros se asignan y utilizan adecuadamente; se fortalece la confianza y se incrementa el capital social en el país.
Según el PNUD, la política es tan importante para el desarrollo humano como la economía. Cumplir una meta fundamental como la reducción de la pobreza y la desigualdad social y educativa, requiere crecimiento equitativo e igualdad de oportunidades. Así mismo, demanda que las mujeres, los grupos indígenas, afropanameños y los pobres participen en la política, tengan poder político y acceso a la información. Por ejemplo, la elaboración de presupuestos con participación ciudadana, para equiparar las oportunidades entre hombres y mujeres y canalizar los recursos hacia temas sociales prioritarios, es parte las ventajas de una institucionalidad eficaz.
Los partidos políticos, como una expresión de esta institucionalidad, cuando funcionan basados en reglas éticas claras, con fundamento doctrinario y programático, son medios esenciales para promover la convivencia armoniosa, la participación democrática y la inclusión social.
Sin embargo, visto como actúan algunos partidos en nuestro medio, no todos comparten esta aseveración. Son muchos los que consideran que la política y los partidos poco pueden hacer por aliviar la pobreza, pues son ellos los que generan actos sujetos a la manipulación y al abuso. Más que una solución a la pobreza, para ellos, los partidos políticos tienden a representar una causa esencial de la pobreza.
Un campo fundamental del desarrollo humano donde algunos partidos han generado confusión y atraso es en la educación. Pero, hacia el futuro pueden ser mecanismos fundamentales para impulsar la equidad y calidad en los aprendizajes. Su rol puede ser de facilitadores para canalizar y articular las demandas de los servicios de este sector; fomentar la expresión de la ciudadanía en la relevancia y orientación que debe tener esta oferta en sus comunidades; pueden contribuir a elaborar de modo participativo y consensuado propuestas de mejoramiento de la eficiencia y rendimiento educativo. Los partidos también pueden llegar a constituirse en agentes catalizadores de los conflictos que puedan generarse entre actores educativos y otras fuerzas políticas y sociales; asegurar estabilidad y continuidad del esfuerzo educativo y contribuir a tornar más predecibles el funcionamiento de los centros escolares, en un país caracterizado por los continuos cambios de rumbo educativo.
Producir el cambio en el modelo de partidos electoralistas, clientelistas y demagógicos, por organizaciones políticas confiables, representativas y comprometidas con el cambio social, es una tarea importante. Estas organizaciones, de cierto modo, son la expresión de la sociedad. Quienes los integran y los electores han sido formados en nuestro sistema educativo y modelados por los ejemplos que se muestran en los medios. Esto significa también que los cambios en estas organizaciones políticas y la comunidad pasan necesariamente por el perfeccionamiento del sistema educativo.
Algunos pasos importantes ya se han dado en el mejoramiento de la institucionalidad política, con las normas y la transparencia de los resultados electorales.
Pero será importante consolidar la institucionalidad política valorando su significado dentro de la gobernabilidad democrática, creando incentivos a la participación y la representatividad, atrayendo dirigencias más íntegras y comprometidas con el desarrollo, construyendo confianza entre las organizaciones de la sociedad civil y políticas, y asegurando su funcionamiento basado en los códigos de la decencia, la transparencia y el trabajo por el bien común.
*Docente universitario.jbbernal@cwpanama.net