La campaña para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia es la más áspera que recuerde el país, marcada por profundas divisiones...
Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.
Agrega La Estrella en Google ↗️Sobre la programada demolición de la Estación del Ferrocarril de Balboa, quedo pensando en aquel momento en que los técnicos presentan su propuesta e informan a sus superiores y estos al dueño del proyecto de que es la mejor alternativa: destruir para siempre una estructura que posiblemente tenga un valor histórico. Tal vez no les da mucho para verlo de esa manera a pesar de lo evidente. El objetivo es diseñar un puente y según sus excelentes criterios técnicos pero limitados conocimientos históricos y culturales. Para ellos lo presentado es la mejor alternativa. No importa si seguimos perdiendo el patrimonio histórico y cultural y, con eso, borrando la memoria histórica. Aquí es cuando nos damos cuenta el valor de las clases de historia en las carreras técnicas. Esta columna resume varias entregas que a lo largo de unos 20 años he presentado sobre el asunto.
En el año 2010 escribí: “Me maravillaba la otra noche cuando veía un reportaje sobre el ‘Bridge Café’, ubicado en la 270 Water Street, a un costado del famoso puente de Brooklyn, en la ciudad de Nueva York. El reportaje se enfocaba en la existencia de más de 216 años del local como negocio de bebidas y alimentos. En el censo de 1860 realizado en la ciudad, la mencionada dirección fue documentada como el hogar de ‘seis prostitutas islandesas’ y un artículo de la revista Times señaló que el ‘Bridge Café’ ha sido un establecimiento de bebidas desde 1847, convirtiéndolo en ‘el más antiguo bar de la ciudad de Nueva York, continuamente en operación’. Hoy el ‘Bridge Café’ es reconocido por los neoyorquinos como un sitio histórico. Según el artículo del Times, su famoso exalcalde, Edward Koch, ‘... atendía asuntos de la ciudad dos veces a la semana en este local desde su mesa privada y aún hoy en día, algunos políticos locales aprovechan la atmósfera comunal y tranquila del lugar para realizar negocios entre una que otra cerveza”. Este ejemplo del Bridge Café sirve para que los que actúan en el tiempo presente, tenga una idea de lo que es pensar en los detalles de la presencia humana a largo plazo.
Los asuntos culturales, en este caso, la protección de sitios y elementos de nuestra historia nunca ha sido asunto de prioridad en la planificación del Estado. Los ejemplos, en las últimas dos décadas, sobran. En otra columna sobre un exclusivo ‘resort’ en isla Viveros, ubicado en el archipiélago de las Perlas, escribí que cuando se construía este “resort” (circa 2006-2007), “... expertos arqueólogos señalaban que isla Viveros forma parte del área arqueológica conocida como Gran Darién, y que es una de las regiones menos estudiadas del país. El arqueólogo sueco Sigvald Linné detalla en un estudio de 1929 que en el lugar se encontraron cerámicas que sugieren una conexión cultural con la región de Coclé. No hubo posibilidades de hacer los estudios como requerían los arqueólogos.... Entraron los tractores y las retroexcavadoras a hacer su trabajo (...) Aplanaron grandes extensiones de terreno, áreas que por siglos habían estado alejadas y resguardadas de la intervención destructiva del hombre”.
Hay muchos otros ejemplos: la antigua edificación que albergó la Embajada de los Estados Unidos en la avenida Balboa y la muy famosa Casa Müller en Calidonia, en el centro de la Ciudad de Panamá. En la ciudad de Colón, en el 2014, Juan Carlos Varela, se juramentó como presidente en un escenario montado en la Casa Wilcox. Allí prometió muchas cosas, entre esas, la restauración de la famosa casa. En marzo del 2018 publiqué la columna titulada “La memoria destruida”, en donde decía que: “Lo que ocurrió en la ciudad de Colón hace unos días, no tiene sentido desde donde te paras a analizarlo. Ocurrió porque se sabía que no habría consecuencias para los que decidieron ejecutar la acción de demoler la histórica Casa Maal, en el Barrio Norte de esa ciudad. Allí estuvo detenido Pedro Prestán, a mediados de agosto de 1885, antes de ser ahorcado. Es un delito contra la historia,
(...) Si no fuera por el grito de dolor de unos cuantos ilustres conocedores del valor del inmueble en mención, no sabríamos de su importancia histórica. “El ejemplo del ‘Bridge Café’ se hace con la intención de que pongamos en perspectiva el valor que las sociedades de primer mundo (si queremos en realidad llegar allá) le dan a su patrimonio histórico, esto incluye la de su cultura popular. Es harto sabido el cuidado y orgullo que los estadounidenses y los habitantes de otras naciones ponen en la preservación de su historia. En diversos países en Latinoamérica hay ejemplos de rediseño de proyectos viales con el fin de proteger el patrimonio cultural, el Arco de Santa Catalina en Guatemala es un referente. Solo basta estudiar otras alternativas, presupuestar los dineros necesarios por si se dan casos como el de la estación de Balboa y hacer lo correcto para la preservación de nuestra herencia histórica.