• 09/06/2026 00:05

Peligro a la vista: un país en crisis

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En Panamá hemos vivido a lo largo de la historia momentos de mucha crisis. Pero hemos sabido sortearlos, como por ejemplo cuando Belisario Porras enfrentó en 1916 el desarme de la Policía Nacional ordenada por los Estados Unidos. Como Roberto F. Chiari cuando, para salvaguardar la dignidad patria tras los sucesos del 9 de enero de 1964, rompió relaciones diplomáticas con el Imperio del Norte.

También cuando Omar Torrijos quien, pese a todos los obstáculos presentados, logró en 1977 un tratado sobre el Canal de Panamá que puso fin al oprobioso tratado de 1903, lo que permitió la devolución del canal a manos panameñas. Lo mismo ocurrió en 1989, tras el fin de la dictadura, cuando el país pudo reconstruirse sin mayores traumas del calamitoso estado dejado por los militares, sobre todo bajo el mando de Manuel Antonio Noriega. En momento de crisis hemos sabido sacar provecho a las oportunidades que como Nación se nos han presentado. ¿Lo podremos hacer ahora?

El terrible temporal social y económico que tenemos en la actualidad, difícilmente podremos enfrentarlo si, en primer lugar, gobernantes y gobernados, no abren los ojos ante la grave situación por la que atravesamos. En mi opinión, lamentablemente están demostrando que les falta la debida capacidad y compromiso para poder lograrlo.

Vivimos en permanente crisis, no solo en lo político, en lo judicial, en lo educativo, en la económico, en salud, en la seguridad, en materia de corrupción, en materia diplomática y, sobre todo, en la crisis de confianza que sufre el gobierno nacional porque ha perdido casi por completo la credibilidad ciudadana.

No se respetan pilares fundamentales de una democracia como lo es la división de poderes. Un presidente que cuestiona las constantes medidas de libertad otorgadas por los jueces a peligrosos delincuentes que al poco rato vuelven a delinquir, pero al mismo tiempo indulta a personas que fueron condenadas por abusar con grandes peculados mientras ejercieron cargos públicos, como fuel el caso de un ex alcalde de Colón, por solo mencionar un caso.

Cuando se comenta que sigue la corrupción en nuestros tribunales. Cuando los diputados son buenos cuando les aprueban leyes que quieren, caso de Eduardo Gaitán con la ley sobre sustancia económica, pero malos cuando cuestionan el exceso de obras sin licitación, otorgadas empresas condenadas por corrupción y vinculadas al poder. Cuando a pesar de la falta de recursos sigue aumentando la planilla oficial, particularmente en la Asamblea Nacional.

La crisis económica se ha agravado con el aumento del costo de combustible, pero con el desmedido aumento de desempleo y la informalidad, el poder adquisitivo del panameño común está peor que nunca. El panorama sombrío de que no se ven a corto y mediano plazo posibilidad de que el país mejore y se cumpla la propaganda electoral engañosa de que vendría “más chen-chen”.

El proyecto del tren Panamá-David, con los millonarios gastos que está ocasionando, huele más ilusión que a una realidad que se podrá concretizar. Mientras tanto seguimos endeudándonos a un ritmo que no se compadece con la escasez de obra pública que se está llevando a cabo

En materia de salud nada mejora. Sigue la falta de medicamentos y el mal servicio. En educación tampoco, aumentándose la brecha entre los que tienen una excelente preparación en colegios privados frente a la deficiente que reciben la mayoría de los panameños que estudian en el sistema público. A corto y a mediano plazo no se le ve solución al problema del agua potable, particularmente en la región de Azuero.

Si hablamos de seguridad quedamos espantados. ¿Cómo es posible que más de 200 detenidos se escapen de una cárcel, y las autoridades de la Policía Nacional y el ministerio de Gobierno no informen de inmediato como se está enfrentado la crisis, creando pánico entre los vecinos del centro penitenciario?

En materia diplomática las cosas nos han estado bien. Cuando nos exigieron sacar a la empresa china de los puertos, el gobierno estadounidense nos dejó solos con las consecuencias que hemos pagado frente a China por lo nefasto en la forma como se hizo. Seguimos haciendo nuestra una guerra con Irán donde inclusive Europa se ha mantenido al margen, olvidándonos que debemos, por el Canal de Panamá, mantener la más estricta neutralidad. La crisis que vivimos, con la aparente decisión tomada de reabrir próximamente la mina de cobre, de seguro se profundizaría.

La poca atención a este panorama va a tener una pausa mientras dure el mundial de fútbol. Enhorabuena por nuestra selección que nos representará en uno de los grupos más difíciles de la contienda. Sin embargo, una vez acabado el torneo tenemos que ponerle el ojo al gran peligro que nos acecha.

* El autor es analista político
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