Panamá defiende ante China fallo sobre el Canal y la separación de poderes, exigiendo respeto a su soberanía y Constitución ante la OEA
- 30/12/2014 01:00
Perfil de la primera magistratura de la nación
Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.
Agrega La Estrella en Google ↗️Por segunda vez me formulo estas interrogantes. ¿Vale la pena adentrar en estas reflexiones?, y así estimo, deben apreciarse. Y el lector tiene la libertad de entrar en otras connotaciones sobre el particular y disentir. Si damos una rápida lectura a la Constitución, a partir de 1904, se establece como requisito mínimo para ser presidente: ‘ser panameño por nacimiento y haber cumplido treinta y cinco años de edad’.
Igual principio impera en las Constituciones siguientes de 1941, 46 y 72 dentro de las reformas introducidas. Cuando ejercía en el campo de la Docencia siempre cuestionaba con los estudiantes esta interrogante y en relación con las exigencias mínimas que también se le pide a los diputados.
La Constitución es poco más rigurosa en este caso y exige al diputado que debe ser ‘panameño por nacimiento o naturalización con 15 años de residencia en el país; ser ciudadano en ejercicio; haber cumplido por lo menos 21 años a la fecha de la elección; no haber sido condenado por delito doloso o pena privativa de la libertad de 5 años o más, mediante sentencia ejecutoriada, proferida por un tribunal de justicia; y ser residente del circuito electoral correspondiente, por lo menos un año inmediatamente anterior a la postulación’.
Una diferencia abismal existe entre los requisitos para ser un enseñador de la educación, un contador, na secretaria, un administrador o gerente — para ilustrar con el ejemplo —, y las exigencias mínimas para ocupar la silla presidencial.
Si en un Banco, una cooperativa o una empresa cualquiera se han instituido normas de selección, ¿por qué no pensar en un perfil para ser presidente o vicepresidente de la más alta magistratura de la Nación? Debemos pensar en criterios de gobernabilidad, de estadista y con un manejo adecuado de las características sociales y económicas de Panamá. La tesis de que debe ser jovencito, tamaño mediano, perteneciente a una clase económica por conveniencia del momento, no es sustentable. No podemos darnos el lujo de continuar castigando a la nación panameña.
Este tema puede y va a generar conflictos de intereses, pero pensemos ante todo en el país, rodeado de complejos problemas y necesidades. De innovaciones y estrategias, que requieren inteligencia o sabiduría, que ofrezca confianza dentro y fuera de nuestras fronteras.
Si queremos garantizar el ‘crecimiento y desarrollo económico’, del cual apunta la economía en los últimos 15 años, en contradicción con todo una gama de problemas de pobreza y pobreza extrema que existe en la actualidad; con un déficit en el campo de la salud, en la seguridad ciudadana, en el transporte, carreteras y otras vías de comunicación y, adicional, la gran brecha educativa, debemos examinar la figura presidencial que más conviene a Panamá.
Se habla de delegar en el 2014, muy responsablemente, en aquella persona íntegra, ejemplo de frugalidad, que tenga la capacidad para administrar la cosa pública y el convencimiento de que la democracia es el mejor camino político para tomar decisiones, evitando así la política del ‘serrucho’, y que tenga entre ceja y ceja que los intereses del país están por encima de los intereses personales.
EXLEGISLADOR, EXCONCEJAL, EXALCALDE.