Panamá defiende ante China fallo sobre el Canal y la separación de poderes, exigiendo respeto a su soberanía y Constitución ante la OEA
- 24/11/2013 01:00
La lucha es por aumento real de salario
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Agrega La Estrella en Google ↗️El salario es la remuneración que el trabajador recibe a cambio de su participación en la producción de bienes y servicios. La mayor parte de las remuneraciones que surgen del proceso de producción de riqueza se la quedan los propietarios de las empresas a través de las ganancias. De estos dos pagos solo se establece, por ley, el salario mínimo, como resultado de las luchas de los trabajadores por la necesidad de protegerse de los abusos de los empresarios. No existen límites para la ganancia.
El salario que reciben los trabajadores debe ser suficiente para asegurarles, a éstos y a su familia, las condiciones necesarias para una existencia decorosa y para su reproducción, no solo para sobrevivir. La Constitución establece que el salario mínimo debe ser ajustado para cubrir las necesidades normales de las familias y mejorar su nivel de vida, pero sabemos que éste no logra cubrir los requerimientos mínimos para la existencia humana, no cubre todas las necesidades de los miembros de una familia y mucho menos logra garantizar la reproducción de la fuerza de trabajo.
El cacareado aumento más alto de salario mínimo que pregona el presidente Ricardo Martinelli, es toda una falacia. En Panamá existen actualmente 26 salarios mínimos, siendo el más bajo el de trabajadores de servicios doméstico, cuyo monto de 0.96 centavos la hora, en la región 1, no cubre la canasta básica de alimentos, mucho menos otros gastos necesarios; en el caso de los trabajadores del agro, tampoco se cubren las necesidades alimentarias y de vida.
El ajuste de salario mínimo que entró en vigencia en enero de 2012, se esfumó inmediatamente por el creciente aumento del costo de la vida. Así el pregonado salario mínimo de 490.00 balboas al mes, cuando se mide en términos reales (poder de compra del salario), representa B/.333.03; es decir, una pérdida mensual de B/.187.55, según datos del propio MITRADEL. El ajuste salarial, y no aumento, tampoco compensó el rezago por los años en que no se revisó el mismo (11 períodos), mucho menos incorporó las proyecciones de aumento inflacionario, hoy estimada en un nivel de casi 6 %.
Frente a los constantes anuncios del alto nivel de crecimiento económico del país, cabe preguntarse, ¿cómo es posible que con esta imagen de riquezas, casi la mitad de la población asalariada, solo logre percibir el mínimo? ¿Qué el 15 % de los asalariados sea pobres? Esto evidencia la superexplotación que empresarios nacionales y extranjeros ejercen sobre la fuerza de trabajo panameña, en complicidad con el gobierno.
El ajuste evidencia, además, el desprecio de gobernantes y la patronal hacia los trabajadores, al expresar que éste es ‘considerable’. Considerable es la ganancia de los sectores de mayor poder económico en el país, la que se ha incrementado en un 40 % en los últimos tiempos, concentrada en 105 personas.
Si este ajuste es suficiente, ¿por qué no se rebajan sus remuneraciones? Hemos propuesto que el salario de los gobernantes no debe ser superior a cinco veces el salario mínimo. Si los obreros podemos vivir con 200 o 436 o 490 balboas mensuales, como dicen el gobierno y los grupos de poder económico del país, quiere decir que ellos podrían vivir en la opulencia con 1,000 o 2,180 o 2,450 balboas mensuales.
Por ende, la lucha que emprende CONUSI no se centra en lograr ajustes del salario mínimo, sino aumento de salario mínimo y salario general, acompañado con la disminución y congelamiento de precios de los bienes y servicios básicos, así como de medidas complementarias, como lo es la definición de una política de control de precios de los bienes y servicios básicos, así como pasos firmes contra la cadena de distribución oligopólica.
Luchamos por aumentos reales del salario, que cubran las necesidades de alimentación, vivienda, vestido, educación, salud, transporte, recreación y otros a los que cualquier ser humano tiene derecho y debe aspirar. El deterioro creciente del nivel de vida de los panameños así lo exige.
SECRETARIO GENERAL DE CONUSI-FRENADESO.