La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, hizo este lunes un llamado a superar el “odio” e insistió en pedir a EE.UU. que levante las sanciones...
- 17/02/2019 01:02
Aspectos fundamentales de salud
Desafortunadamente, hay mucha gente que todavía no cree en la correlación entre la alimentación y la salud, y simplemente come lo que tiene mejor sabor y es más conveniente. Como sociedad y como país, hemos ignorado el poder que tiene la comida chatarra para causar enfermedades y subestimado el valor de la comida sana para promover salud.
La ciencia es bastante clara en señalar la dirección exacta en que debe ir nuestra cultura. En epidemiología los expertos hablan sobre el llamado ‘riesgo atribuible', de que si hay una determinada tasa anual de mortalidad, entonces existe una explicación específica para los diferentes porcentajes de esa tasa. Si nos remontamos a un cuarto de siglo atrás, en 1993 se publicó un famoso estudio en el Journal of the American Medical Association, titulado ‘Causas actuales de muerte en los Estados Unidos'. Lo que los autores buscaban eran las causas raíz de lo que aparecía en los certificados de defunción. Los certificados mostraban la enfermedad, es decir, infarto cardíaco, cáncer, embolia, etc., pero no decían nada sobre qué la había causado.
En 1993, el estudio enumera 10 factores que incluso entonces se sabía podíamos modificar. Los primeros tres eran tabaco, mala alimentación y falta de actividad física. Es decir, hace 26 años atrás, la dieta era la segunda causa de muertes prevenibles en los Estados Unidos, pero, si regresamos al presente, la alimentación es ahora la principal causa, por buenas y malas razones. Las buenas razones es que ahora hay mucho menos tabaquismo en nuestra cultura y las malas es que hemos descuidado el poder de la dieta en la salud.
En cierta medida, el disgusto que existe en la comunidad por la desidia de las autoridades y la perversidad de los fabricantes de comida chatarra hace que mucha gente diga ‘¡al carajo, comeré lo que quiera!'. Esto no solo es una tragedia para la salud humana, sino una desgracia para el planeta, la biodiversidad y el medioambiente, porque las investigaciones nos dicen empática e incontrovertidamente que la mala alimentación es la raíz, la causa subyacente de la muerte prematura en la mayoría de los países del mundo, incluyendo Panamá.
De allí que dedicamos gran parte de nuestro tiempo como empresario y profesional de la salud a combatir ese disgusto y tratar de compartir información relevante para que los consumidores tomen decisiones con conocimiento. Los fabricantes industriales de alimentos hiperprocesados ocultan muchas verdades y engatusan a los consumidores con tretas que desinforman y enferman. Ahora sabemos, por ejemplo, que tres de estos factores que promueven hábitos y estilos de vida saludable (no fumar, actividad física y buena alimentación) ayudan a reducir la tasa de enfermedades crónicas y muerte prematura en un 80 %. ¡Imagínese una reducción del 80 % en la incidencia de todas las enfermedades crónicas! No solo sería un avance espectacular en la historia de la humanidad, sino que pensaríamos que todos los cardiólogos, oncólogos, endocrinólogos, pediatras y expertos en nutrición o salud pública estarían contentos y promoverían estos factores de bienestar para beneficio de toda la población.
Pero no es lo que estamos viendo. Porque, a pesar de que estudio tras estudio muestran de manera convincente que si cambiamos nuestros hábitos y prácticas de vida, el riesgo de desarrollar las enfermedades crónicas se reduce en un 80 %, tanto las autoridades como los fabricantes de alimentos no han hecho lo propio y han preferido mirar hacia el otro lado.
Y es desafortunado, porque esta es la conclusión que se desprende de muchos otros estudios que se han hecho con metodologías de investigación diferentes, como es el trabajo de Dan Buettner para observar las poblaciones de las ‘Zonas Azules' por decenas y decenas de años. También tenemos estudios como el Efecto Telómero, descubierto por Elizabeth Blackburn, Premio Nobel en Medicina, sobre la forma en que los buenos hábitos de vida (no fumar, peso bajo, actividad física y buena alimentación) cambian la longitud de nuestros telómeros, una diminuta parte de los extremos en nuestros cromosomas y que son los mejores predictores en biología de la duración de vida en las personas.
Entonces, si existe evidencia científica, si los estudios apuntan hacia una dirección lógica y si todo lo que sabemos es así, porque los datos nos dan la razón, es de suponer que quienes hacen lo contrario es por pura necedad. Desgraciadamente, una terquedad que mata gente y cuesta mucho dinero.
EL AUTOR ES EMPRESARIO, CONSULTOR EN NUTRICIÓN Y ASESOR DE SALUD PÚBLICA.