• 13/12/2014 01:00

La Tiza: un pueblo por amor

Quizá lo más conmovedor que llama la atención es el desarrollo del amorío entre Felipe y Concepción

Con el título que encabeza este artículo, la licenciada Nelva González de Díaz ha escrito lo que ha denominado: Una biografía novelada. Es un trabajo inmensamente valioso, de aquellos en que el autor rastrea la información invirtiendo mucho interés, entusiasmo, amor por su pueblo y los orígenes de la familia. Quiénes eran, de dónde venían, cómo se fundaron todos nuestros pueblos. Este caso se refiere a los orígenes del pueblo y de ‘los González’ de La Tiza; familia que sin duda ha dejado huellas imborrables de buena conducta, hombres y mujeres de iglesia, sentido de familia, mucho amor al prójimo, de apoyo mutuo en el devenir histórico del distrito de Las Tablas, de la provincia de Los Santos y del país entero.

Apoyada en su buena memoria, en sus investigaciones en el sitio de los hechos, entrevistando a personas mayores del hoy pujante corregimiento de La Tiza, también el conocimiento de las técnicas modernas de información, propias de su formación académica y a las esmeradas investigaciones que realiza la Iglesia de Jesucristo de Los Santos de Últimos Días, de buscar familias ancestrales, Nelva encontró una forma de proyectar su experiencia docente al dejar plasmada para la posteridad una obra valiosa hecha con mucho cariño, obsequiando a este noble pueblo un documento que asegura su historia con un alto porcentaje de veracidad. Quizás en una próxima obra nos ofrezca una teoría sobre el origen del nombre o el porqué del nombre: La Tiza.

El argumento se basa en la vida de la pareja que según la historia funda La Tiza; formada por: Felipe González Domínguez hijo de: Bernardo González y Manuela Domínguez y Concepción González Tejada hija de: Antonio María González y Mercedes Tejada. La ternura y sencillez que le son propias a la autora, se perciben, se sienten a lo largo de la historia; que inicia con el amor a primera vista, entre los dos principales personajes; Felipe y Concepción describiéndolos físicamente con ‘pelos y señales’, dejando entrever la buena raza de ambos, cuyos perfiles dejan claras huellas del origen andaluz de sus progenitores.

En esta obra, que lamentablemente según mi humilde opinión, deja con ganas de seguir saboreando tan hermosa historia; recrea una serie de faenas y eventos que le son propios al pueblo de La Tiza: Las juntas de embarra, que muestra la ayuda mutua, de los detalles de la planeación con el ‘parador’ de casas, selección de materiales, diseño y ejecución de la casa de quincha o de barro hasta el punto de su entejado y colocación del piso de ladrillos; en este caso cumpliendo con la tradición de construirla antes del matrimonio de la pareja, porque como decía el adagio esgrimido por el padre de Felipe: ‘El casa’o, casa quiere’. A los propios, nos indica la autora, como Felipe y Concepción le son entregadas las tierras en donde serán los primeros en llegar a vivir y sus hijos los primeros en nacer; que será llamada: La Tiza, hermosa llanura bañada por varias quebradas, cerros que le daban un ambiente propio para el desarrollo de la agricultura y ganadería, actividad que hoy prevalece.

Quizá lo más conmovedor que llama la atención es el desarrollo del amorío entre Felipe y Concepción. El gran respeto del novio respecto a la familia, al padre y la madre de la pretendida. La forma en que los padres de los novios, tomando siempre en consideración la opinión y el deseo de cada uno de los involucrados, participan en el noviazgo y luego en la planeación del matrimonio de sus hijos. Es todo un proceso. No es hasta que pasada la ceremonia de matrimonio, cuando el novio pudo pretender acercarse, abrazar y robarle un beso a la novia, que tres días después le sería entregada por sus padres como su verdadera esposa, eso sí, para siempre.

Hábilmente, a pesar de lo breve de su obra, la autora Nelva González de Díaz, nos brinda la oportunidad de disfrutar de la plenitud, la vejez de los personajes, de que expresen los pensamientos y sentimientos de ambos, referente a sus logros familiares. Al dejar fundado un pueblo con la participación de sus hijos: José de Jesús, Vicente, Marcos y Anselmo; transmitiendo los buenos ejemplos que han prevalecido a través del tiempo para orgullo de los que dependemos de este árbol genealógico. Además, al final de esta importante obra, toda persona que estime tiene ‘raíces’ de familia en La Tiza o que lleve el apellido González por alguno de sus ‘costados’, podrá encontrar la genealogía de este apellido en este pueblo, desde Felipe y Concepción.

La Tiza: un pueblo por amor, es un libro muy bien logrado, con un diseño de portada de la campiña ticeña muy moderno y atractivo, el papel es de buena calidad. El prólogo que también es una explicación de motivos para la edición y realización de la obra, es atinado. Ambos obra de la autora.

*ESCRITOR, COMPOSITOR Y FOLCLORISTA.

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