• 01/12/2025 00:00

Una visión adelantada sobre el 2026

Primer día del último mes del año 2025: Diciembre. Cada año es más asfixiante la presión publicitaria y comercial por gastar en futilidades y escenarios artificiales, sin entender que lo ahorrado por largos meses, utilizados inteligentemente, puede ayudar a sobrellevar los incómodos y a veces dolorosos, vaivenes que las obligaciones importantes presentan durante el resto del año. Pero sabemos que es inútil tratar de contrarrestar la eufórica conducta que envuelve a la comunidad para estos tiempos. El contenido de hoy es para los que no pierden de vista los escenarios que a todos nos afectan de una u otra manera durante todo el año.

La revista The Economist recientemente publicó su edición titulada: The world ahead 2026 que, en 106 páginas, presenta una visión de lo que globalmente podemos esperar para el próximo año que inicia en 31 días. Más que leer, es una edición para estudiar cuidadosamente y para los que nos preocupa o llama más la atención una disciplina en particular más que otra, propone una visión interesante, reflexiva y discutible sobre cómo enfocar nuestras inquietudes dentro de lo planteado.

Traduzco lo que el editor Tom Standage, en su presentación de la edición, entre otras cosas muy importantes, señaló tajantemente: “Estamos en el mundo de Donald Trump, todos vivimos en él. El disruptor en jefe fue el factor más importante que moldeó los asuntos globales en 2025, y así será mientras permanezca en la Casa Blanca”. (No olvidemos que Panamá fue jamaqueada política y socialmente durante los primeros meses del 2025 por las reclamaciones de Trump sobre el Canal de Panamá y, de alguna manera, ese fantasma no ha desaparecido afectando nuestro manejo diplomático internacional).

En el análisis sobre ‘Lideres’ The Economist dice que: “Las señales más claras de hacia dónde se dirige la política exterior estadounidense provendrán de Asia y América Latina. En Asia, prepárense para que el deseo de Trump de hacer negocios con China conduzca a una peligrosa erosión del apoyo a Taiwán. La ambigüedad estratégica de Estados Unidos puede dar paso a una indiferencia meditada, especialmente si el debilitamiento de la economía estadounidense hace que sea más importante para Trump cerrar un gran acuerdo comercial con China. El hemisferio occidental, en cambio, hará un uso desmedido del poder estadounidense, combinando el apoyo a sus compañeros de viaje ideológicos (Javier Milei en Argentina y Nayib Bukele en El Salvador) con un cambio de régimen ineficaz en Venezuela y esfuerzos para influir en las elecciones, por ejemplo, en Colombia. La beligerancia en América Latina será un apoyo útil para un presidente deseoso de mostrarse firme en materia de inmigración, delincuencia y drogas”.

Esta visión no toma en cuenta los problemas políticos internos que amenazan en este fin de año 2025 la estabilidad del presidente Trump. Al parecer son muy graves y no hay claridad de que tendrá o no el tiempo suficiente para afianzar estos objetivos sugeridos con China y América Latina. Por otro lado, con el afán de recobrar el liderazgo en muchas áreas, como la tecnológica, por ejemplo, como señala Standage:

“El gasto descontrolado en infraestructura para inteligencia artificial también podría estar ocultando la debilidad económica de Estados Unidos. ¿Estallará la burbuja? Al igual que con los ferrocarriles, la electricidad e internet, una crisis no significaría que la tecnología no tenga valor real. Pero podría tener un amplio impacto económico. En cualquier caso, la preocupación por el impacto de la IA en los empleos, en particular en los de los graduados universitarios, se intensificará”. Este último escenario no es una problemática a mediano ni a largo plazo, es real e inmediato frente a los desafíos tecnológicos que ya están presentes, no solo en los Estados Unidos, sino que también en todos nuestros países que exploran nuevas formas y alternativas para procurar su desarrollo.

Pero la publicación analiza otros asuntos que de alguna manera influirán durante el 2026 y que no tienen nada que ver con la presencia de Trump en el escenario mundial. Hay que tener presente que el análisis parte desde esa particular visión de que hemos estado enredados en el “mundo de Donald Trump” y, como señala The Economist: “Un nuevo mundo comienza a surgir” (A new world starts to emerge), y eso hace necesario mirar cuidadosamente otras regiones del mundo.

Durante este mes, a pesar de las distracciones, seguiré resumiendo detalles de “The World Ahead 2026” que también profundiza con interesantes análisis sobre China, toda Asia, Europa, el Medio Oriente, África, las Américas, las guerras, el mundo de los negocios internacionales, las finanzas, Ciencia y tecnología, la preocupación por el cambio climático y la cultura entre otros que fortalecen o amenazan nuestro bienestar.

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