• 17/03/2012 01:00

Solidaridad en versos

Señores voy a contarles la historia de Miguelito, desde tierno huerfanito, un ngäbe vino a encontrarle.

Señores voy a contarles la historia de Miguelito, desde tierno huerfanito, un ngäbe vino a encontrarle.

El ngäbe quiso llevarle, Miguel se crió por la sierra; la indiada que allá se encierra lo quiere con gran amor; con él comparte el dolor en tiempos de paz o guerra.

II Miguel niño larino, su cabello ensortijado, desde tierno acariciado por la ngäbe que el destino le puso en su camino y como madre lo crió; por eso cuando creció Miguel no habló castellano; habló igual que el hermano que el español sojuzgó.

III De niño no se explicaba su étnica condición, pero su gran corazón no se diferenciaba: igual que un ngäbe pensaba, sentía la humillación y también la explotación del rico de la ciudad y así la necesidad de hacer la revolución.

IV A Miguel se le veía a veces en la ciudad; venía con su hermandad a vender su plusvalía.

Bajo los puentes dormía junto al indígena hermano; llegó a hablar castellano y a odiar la villanía que el rico cometía contra aquel indio serrano.

V La guerra estalló un buen día, los ngäbes se rebelaron, a ajustar cuentas pasaron contra el rico que oprimía.

Ya Miguel no se veía, no bajaba a la ciudad, andaba con su verdad, con los ngäbes rebelado y si bajaba a algún poblado lo hacía por temeridad.

VI ‘¿En dónde estará Miguel?’, se ha preguntado la gente; un joven sano y decente ya no se le ha vuelto a ver.

Asaltaron un cuartel una fresca madrugada; la indiada bien armada se regresó a la montaña y Miguel los acompaña por los valles y cañadas.

*EDUCADOR

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