La diputada obtuvo el respaldo mayoritario del pleno y dirigirá el Órgano Legislativo en un año marcado por reformas, consensos y desafíos institucionales...
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Agrega La Estrella en Google ↗️El mensaje a la nación del presidente José Raúl Mulino buscó marcar el inicio de una nueva etapa de gobierno. Después de dos años centrados, según su propio balance, en el saneamiento de las finanzas públicas y la recuperación de la confianza económica, el mandatario presentó Panamá Pa’ Ti como la hoja de ruta para atender cuatro frentes sensibles: empleo, salud, costo de la canasta básica y agua potable.No son temas menores. Panamá necesita empleo formal, crecimiento económico y respuestas concretas para una ciudadanía que resiente el costo de la vida, la falta de oportunidades y el deterioro de servicios esenciales. También es cierto que el país requiere disciplina fiscal. Ningún gobierno serio puede administrar sobre el desorden permanente de las cuentas públicas. Pero ordenar las finanzas no puede convertirse en el único relato de gestión ni en excusa para postergar las demandas sociales. La estabilidad macroeconómica solo cobra sentido si llega a los hogares, si se traduce en empleo, agua, salud, seguridad y alivio real para quienes viven con el presupuesto al límite.El discurso, sin embargo, dejó ausencias difíciles de ignorar. El presidente no abordó de fondo la corrupción, una herida que sigue minando la confianza ciudadana en las instituciones. Tampoco dijo nada sobre una eventual reforma constitucional. Sobre la mina, tampoco hubo novedad. El mandatario reiteró la ruta que ya había planteado, sin abrir una explicación suficientemente clara sobre los alcances, los tiempos y las garantías de transparencia de una decisión que continúa dividiendo al país. En un tema de semejante impacto económico, ambiental y social, el silencio o la ambigüedad no ayudan a construir confianza. El tono conciliador del discurso puede ser un gesto positivo, especialmente frente a una nueva Asamblea Nacional con la que el Ejecutivo necesitará acuerdos. Pero la conciliación no sustituye la rendición de cuentas. Reconocer errores es importante; corregirlos, mucho más. La nueva etapa que propone el Gobierno no puede medirse solo por anuncios, alianzas o metas ambiciosas. Tendrá que probarse en resultados verificables y en la capacidad de enfrentar los temas incómodos. Panamá necesita empleo y crecimiento, sí. Pero también necesita instituciones limpias, decisiones transparentes y un gobierno dispuesto a hablar con claridad incluso sobre aquello que incomoda y que sabe muy bien que le puede costar caro.