17 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Bochornoso episodio de nuestra historia

La podredumbre que carcome a la llamada clase política ha llegado a niveles extremos. La ola de escándalos de corrupción y narcopolítica...

La podredumbre que carcome a la llamada clase política ha llegado a niveles extremos. La ola de escándalos de corrupción y narcopolítica que afrontan el gobierno y todos los partidos tradicionales, han dejado traslucir el deterioro moral de quienes nos han gobernado y gobiernan. Tanto es así que, al mejor estilo de pelea en patio limoso, han salido campañas y contracampañas, pero el fuego cruzado también se da a lo interno de la alianza de gobierno (CD—Panameñistas) y en a lo interno del PRD, lo que viene a corroborar que tanto tirios como troyanos están involucrados hasta el cuello en estos escándalos.

Los escándalos de corrupción han puesto en evidencia a la clase política tradicional. Hablamos del financiamiento de las campañas electorales por parte del colombiano David Murcia y los escándalos de la narcopolítica; el negociado de visas en Migración; el caso del ministro de Turismo, Salomón Shamah; los viajes palaciegos; la compra de políticos con fondos del Estado; los pinchazos telefónicos en todos los gobiernos; la corrupción y penetración del narcotráfico en el Ministerio Público y la Corte Suprema de Justicia; los casos de lavado de dinero; las partidas secretas; negociado de los corredores, aeropuertos, carreteras, metro, Canal, hospitales móviles y no móviles, proyectos seudoturísticos; las compras directas; los negociados en las cárceles y en la Policía; Lucky Games; CEMIS, FIS, Casa de Punta Mala, Fundación Mar del Sur; Ingenio La Victoria, la especulación en los precios del combustible y de la canasta básica familiar, los casos de corrupción en la Caja de Seguro Social (CSS), entre otros tantos. Este Gobierno, que nació y ha vivido de escándalo en escándalo, en vez de aclarar los hechos agrega más confusión y dudas en la opinión pública y vuelve a jugar a la campaña sucia con sus cuñas publicitarias.

Ricardo Martinelli, luego de guardar silencio por varios días, pronunció un discurso donde admitió, entre otras cosas, que los 380 mil dólares recibidos en sus cuentas personales y girados en favor de CD, S. A. provenían de David Murcia Guzmán y que por eso los devolvió. Además, salió en defensa de sus funcionarios acusados —María Cristina González, directora de Migración; Enrique Ho Fernández, administrador de la Autoridad Nacional de Aseo; y Salomón Shamah, ministro de Turismo—, para quienes pidió tiempo para que demuestren su inocencia.

En ningún momento planteó el necesario adecentamiento de las instituciones del Estado, la investigación imparcial, el castigo ejemplar para quienes resulten culpables, con lo cual sus respuestas siembran más dudas en la opinión pública. Su respuesta de cambio de Gabinete a partir de julio no es suficiente, no se trata de esconder la basura bajo la alfombra.

Sin duda alguna, estamos frente a uno de los episodios más bochornosos de nuestra historia.

En medio de este panorama, el Gobierno pretende desviar la atención proponiendo nuevos parches a la Constitución y nombrando una Comisión de ‘Notables’ para prepararlas, conformada por individuos que en el fondo son defensores del status quo y del sistema caduco vigente.

Reiteramos, la crisis que vive Panamá es de tal magnitud que no se resuelve con simples reformas constitucionales. Insistimos que la única salida es una Asamblea Constituyente Originaria, autoconvocada por el pueblo con plenos poderes que acabe este estado de putrefacción que viven las instituciones del Estado y la Partidocracia y funde una nueva República de progreso y bienestar para todos.

Los hechos son claros, hoy más que nunca se ha puesto en evidencia que estamos ante una Mafiocracia; frente a este estado de situación los panameños honestos y decentes exigimos se investiguen a fondo todos estos sucesos y se esclarezca la verdad. Exigimos el fin de la impunidad y la falta de Justicia.

Estos hechos demuestran la necesidad de un cambio verdadero en nuestra sociedad, que acabe de una vez por todas con la podredumbre moral que carcome las instituciones del Estado a la que las han conducido la Partidocracia y Mafiocracia imperantes.

*SECRETARIO GENERAL DE CONUSI — FRENADESO.