28 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Brujas, población y nacionalidad

COMUNICADOR SOCIAL.. A lrededor de un día como hoy todos los años se da la discusión sobre la celebración de la noche de brujas. Que si...

COMUNICADOR SOCIAL.

A lrededor de un día como hoy todos los años se da la discusión sobre la celebración de la noche de brujas. Que si es una fiesta foránea o rinde tributo al lado tenebroso y malévolo de las cosas esotéricas. Hace un tiempo discutiría con toda la argumentación necesaria sobre lo nocivo para nuestra sociedad y las generaciones en formación, la fiesta de brujas. La rigidez en los argumentos y los principios no ayudan en un mundo amenazado por muchos otros factores. Es mejor que comencemos a negociar el uno con el otro para llegar a acuerdos que nos convengan a todos. En ese sentido, estoy casi listo para ceder en algunas cosas. Que la gente se disfrace de bruja o cualquier otro personaje, no necesariamente tiene una incidencia permanente y definitiva en la estructura sociocultural de la población.

No creo que la noche de brujas sea un componente cultural de valor que debe ser incorporado como aporte cultural de algún grupo humano. En lo puntual y para el momento que transitamos, hace más daño a la nacionalidad, por ejemplo, los que van y vienen sin saber qué significado tiene el 7 de septiembre; lo que debió representar para todos los panameños y la realidad actual. Más daño hacen los que visten de saco y corbata, aparecen en las páginas sociales y trafican con la influencia para su beneficio particular a expensas de grandes sectores de la población necesitada.

La historia y los aportes de los grupos humanos que llegaron a constituir el conglomerado social que hoy habita esta franja de tierra que separa los dos grandes océanos, es indudablemente, una historia de cada panameño. Esta estrecha parte del continente americano, se convirtió en paso obligado de miles y miles de personas, que por siglos y siglos, desde que Vasco Núñez de Balboa, en 1513 con la ayuda de los indígenas del área, dieron a conocer la estrechez del paso.

Existen muchos caminos y cuentos sobre diferentes aspectos de la gente de nuestro país, pero todos juntos, de forma gradual, hemos contribuido para que esta historia sea fascinante y compleja. Por ejemplo, la más reciente es la historia del Canal de Panamá; una historia que por su calidad humana, es una historia de voces disímiles; de procesos comunicacionales encontrados; dificultosos, tensos, truncados, detenidos, reactivados; buenos y malos, negativos y positivos que de alguna manera encontraron la forma de hacer de esta hazaña, de la convivencia en esta tierra, un triunfo de la Humanidad.

Durante gran parte del siglo pasado, a lo largo de la ruta del Canal surgió una comunidad compuesta principalmente por inmigrantes estadounidenses, quienes llegaron al Istmo de Panamá a inicios del siglo XX para la construcción de la vía acuática. Ellos, también reclamaron como suya la fascinación de la historia del Canal y su contribución. Y, la presencia del negro de las Antillas, cimentó y sirvió de base para gran parte de la cultura panameña.

Estos grupos de emigrantes se sumaron a los cerca de 300 mil habitantes que constituían la población del Istmo para inicios del siglo XX. Y brindaron nuevos elementos culturales y étnicos, lo que matizó y continuó la interrelación de una amalgama de diversas culturas que inició 400 años antes, y que vinieron a constituir la población del Istmo de Panamá durante la mayor parte del siglo XX.

En algún momento del mes que hoy culmina, la Humanidad alcanzó por primera vez los 7 mil millones de habitantes, según deja constancia el informe titulado ‘Estado de la población mundial 2011: 7 mil millones de personas, su mundo y sus posibilidades’, producido por la División de Información y Relaciones Externas del Fondo de Población de las Naciones Unidas. En el capítulo 5 titulado, ‘La decisión de partir: el poder y el efecto de la migración’, el informe señala que: ‘En el siglo XXI, los desplazamientos de personas adquirirán todavía más importancia como resultado de las continuas tendencias a la globalización y a la liberalización económica’, según indica la OIM, que agrega: ‘El clima del intercambio comercial y de las inversiones ha sostenido las corrientes de migrantes. La mayor demanda de mano de obra en las economías desarrolladas y la disponibilidad de mano de obra en las economías subdesarrolladas ha puesto en marcha la migración laboral a escala mundial’. Se reconoce cada vez más que la migración es un componente esencial —e inevitable— de la vida económica y social de todo Estado.

Disfrazados o no, en una semana como ésta y viviendo en este país que experimenta un crecimiento económico envidiado por otros, nuevamente grupos de otras nacionalidades han decidido establecerse aquí para aprovechar las oportunidades. La ciudad amplía desmesuradamente su infraestructura habitacional para acomodar la nueva emigración que difiere mucho de las anteriores y que sin duda cambiará a mediano plazo la estructura sociocultural de la nación. Lo que nos toca hacer es luchar juntos contra las desigualdades, contra la discriminación racial y social. Que el país no sea aprovechado por piratas y filibusteros.

Con este nuevo auge de inmigración que experimentamos, no olvidemos que históricamente, esa ha sido nuestra naturaleza como ruta obligada de tránsito. Aprendamos de las experiencias anteriores y seamos abiertos a lo mejor de las culturas inmigrantes, sus mejores contribuciones culturales y sociales que, seguramente, nos presentan con la mejor disposición y afán de integración y participación.