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02 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Todo es cuestión de suerte

En tiempos de crisis vehicular, todo es cuestión de suerte. Suerte para que no se te atraviese en tu camino un loco de esos violentos. P...

En tiempos de crisis vehicular, todo es cuestión de suerte. Suerte para que no se te atraviese en tu camino un loco de esos violentos. Por ello, hay que protegerse con una buena dosis de paciencia y tolerancia. Y, en un país donde se desprecian los derechos humanos, la anarquía que se vive en las calles, es una clara manifestación de la naturaleza transgresora de sus ciudadanos. Lo profundo de este grave problema es un trasunto de la crisis de valores que nos tiene encadenados. ‘Lo que mejor define lo educado de un ciudadano y la cultura de un país es la manera como sus habitantes se comportan frente al volante y como se obedecen las regulaciones relativas al tránsito automotor’.

Y si vas de compras, vuelve y llénate de valor, paciencia y tolerancia. Todo es cuestión de suerte para que te encuentres con un dependiente que te brinde un servicio de calidad como te mereces, porque eres tú el que contribuye con el pago de su salario. Lo mismo sucede cuando requieres el servicio de un funcionario de una institución pública. Las caras largas, el desánimo y la mirada de desconfianza, son la tónica de bienvenida. Esto no tiene que ver con lo mal remunerado que se encuentre el empleado. Tú aceptaste el trabajo con las condiciones de un contrato. Hay reglas a seguir y, solo te queda que muestres tu lado amable y tu mejor sonrisa.

En muchos lugares de trabajo se capacita al empleado en su desarrollo humano. Pero, parece que no es suficiente, porque al cabo de un tiempo, lo aprendido se lo llevó el viento. Una mala actitud hacia el cliente suele costar muy caro. No tenemos por qué aguantar groserías de nadie. Y, se debe recurrir a la administración del lugar e informar la molestia. Y, si vuelven a reincidir en esta desconsideración tienes la opción de hacer tus compras en otro establecimiento. También te encuentras con empresarios abusivos que hacen de las suyas. El trato a sus empleados es de total altanería e indiferencia. ‘Lo que mejor define lo educado de un ciudadano y la cultura de un país es la manera de comportarse ante el usuario’.

Todo es cuestión de suerte hasta para obtener un buen servicio, cuando de reparaciones e instalaciones de cualquier tipo para el arreglo de tu residencia o apartamento. Existen empresas brujas y personas inescrupulosas e irresponsables sin el menor conocimiento en estos menesteres. Y esto lo digo por experiencia propia y por lo que suelo escuchar de amistades y familiares. De por medio debe existir un contrato y que éste sea válido. No te dejes engatusar de la publicidad engañosa. Asegúrate, a través de un documento que señale la existencia de la persona natural o jurídica que te va a prestar el servicio. Esto te cubre ante las autoridades de cualquier reclamo si se diera de tu parte.

Todo es cuestión de suerte con las empresas de telefonía celular. Todas son igualitas. Es por ello que no creo en la portabilidad numérica. Las quejas son miles. Desde la atención en el call center, en las agencias y la utilidad del aparato celular. La atención al cliente suele ser de indiferencia o no te resuelven en el momento que tú lo requieres. De allí no te queda otra que irte a la agencia, no sin antes torear el trafico infernal; cuando logras llegar, la fila de quejas es interminable y la atención demorada. Sobre tu estado de cuenta, debes revisarlo. En mi experiencia, en dos ocasiones se duplicó la cuenta a pagar, una por $629.01 y la otra por $499.00. La primera me llevó dos años de reclamo y la otra, once meses. Logré hacerles entender que yo estaba en lo correcto. Yo no me cambio de empresa. A esta le conozco sus triquiñuelas; no me echan cuentos. En otras palabras, ‘mejor malo conocido, que... malo por conocer’. El uso de un teléfono celular ya no es un lujo, es una necesidad y ellos muy bien lo saben y es por eso el abuso.

Panamá es un país con suerte. La suerte se refleja en una economía envidiable, por la circulación del dólar, con reconocimientos en la industria turística y nos jactamos en decir que somos Puente del Mundo y Corazón del Universo. Características de un país de primer mundo. Pero, lastimosamente sus habitantes no corren la misma suerte, debido a una cultura inexistente y una educación de tercer mundo.

En verdad, no sé si la suerte existe, lo que sí sé es que existen personas irresponsables, inescrupulosas, de mala voluntad y mal educadas. La mercantilización, el comercio, los servicios, por muy eficientes y generadores de dinero que puedan ser, se polarizan en beneficiar a sus dueños y promotores y muy indirectamente a los usuarios, quienes pagamos para que se nos brinde una atención de calidad. Y, si de monopolio se trata, bien representada en esta práctica se encuentra la Terminal de Transporte de Albrook. Está de más explicártelo.

Definitivamente, existen servicios al cliente y empresas que lo hacen de manera eficiente. De eso no hay duda, pero, son los muy pocos. Se requiere de manera urgente del recurso humano eficiente para enfrentar varios de los desafíos que ponen a prueba la producción en cualquiera de sus términos como meta de progreso general en un país llamado Panamá.

ESPECIALISTA DE LA CONDUCTA HUMANA.