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05 de Feb de 2023

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Etnia negra: situación socioeconómica en Panamá

La ignorancia relativa al estado de la etnia negra en Panamá es espantosa. Su situación socioeconómica ha empeorado notablemente en la ú...

La ignorancia relativa al estado de la etnia negra en Panamá es espantosa. Su situación socioeconómica ha empeorado notablemente en la última década. Con una tasa de desempleo aproximando el 48%, su futuro no es nada halagador. Las estadísticas muestran que uno de cada dos jóvenes de ese grupo social vive en la pobreza. La población carcelaria negra es más del 50%, una desproporcionada relación en el sistema penal panameño, si tomamos en cuenta que el último censo poblacional estima su presencia en menos del 10% de la población panameña.

Además, la mayoría de las familias negras en el país viven con una o más traumas personales que consumen su tiempo de calidad; un hijo o esposo encarcelado o adicto a las drogas, alto desempleo en el seno familiar, que obliga a hacer milagros en aspectos básicos de supervivencia económica, etc.

Negar que exista discriminación y segregación racial en el país, es negar que respiramos. Las actitudes racistas son históricas y culturales y, por tanto, psicológicas. Para cambiar esa actitud negativa y tan ‘natural’ sería necesaria una revolución social. Es el ‘legado del colonialismo’ lo que estamos viviendo. La historia colonial nos ofrece abundante ejemplos de haber causado la destrucción, no solo de culturas, sino también de pueblos y razas. El odio racial, en la medida en que se enseña o se practica refleja una depravación social; envilece y degrada a la persona que odia, enajena al odiado y usualmente altera la conciencia social y capacidad creativa de ambos. Lo que es aún más difícil de comprender es cómo pequeños grupos blancos llenos de odio y prejuicios raciales pueden hacer que el resto del país se conforme a lo que es obviamente una posición injusta y negativa.

La juventud negra, indignada por las injusticias de una sociedad estructurada en base a clases sociales, se ha convertido en un grupo rebelde, que ha aprendido a odiar, porque ha estado rodeado por los símbolos de odio, intolerancia y discriminación toda su vida. Además, durante muchos años ha estado tratando de salir del ‘closet’ de la esclavitud científica, y tratando de obligar a los grupos blancos a renunciar a su tradicional ‘construcción racial’ e ignorancia por conveniencia. La tarea no es fácil. Vivimos en un mundo indiferente a la dignidad de las minorías étnicas.

Debemos reflexionar, que si la discriminación y sesgos raciales son basados en puros antagonismos raciales, entonces los grupos blancos tendrán que cambiar su prejuicio, porque los negros no pueden cambiar su piel. Si la conciencia de los grupos blancos se mantiene drogada, después de todo lo que han hecho los negros apelando a su sentido moral, humano y social, a través de las iglesias, los sindicatos, tribunales de justicia, protestas organizadas, etc., sin resultado alguno, entonces, luego de muchas décadas de esperanzas y promesas, donde antes los negros estaban dispuestos a aceptar ‘consideraciones’, ahora están exigiendo sus derechos constitucionales.

Hasta ahora las protestas de los grupos negros a las injusticias e indignidades no han llegado a los extremos violentos como las de otros grupos. Pero la juventud negra, al no poder racionalizar sus privaciones y no encontrar alivio en las políticas gubernamentales ni del sector privado, muchos han seguido el camino negativo abierto a la gente desesperada en todas partes; el camino de la delincuencia, la drogadicción, prostitución y violencia.

Por otro lado, las iglesias cristianas han patrocinado pocos programas en contra de la discriminación que ejemplifican. Vale la pena recordar que muchas iglesias en el pasado enseñaban que habían razas superiores, y no había acuerdos sobre la esclavitud entre ellas. Sin embargo, su condición de iglesias cristianas nunca estuvo en disputa. Nunca, en toda su turbulenta historia, la iglesia ha desarrollado una tradición de expulsar o excluir a aquellos cuyos puntos de vista raciales eran opuestas a la corriente principal del pensamiento cristiano. En vez, la iglesia ha tratado de preservar sus lazos, esperanzados de que el tiempo y las circunstancias, interpretado a través del énfasis espiritual eclesial, podría reformarlos.

¿Cómo podrían los grupos negros esperar que el amor fraternal se desarrollara con tal fondo de referencia?

Hoy, estoy profundamente preocupado por la proscripción prolongada, las políticas prolongadas de discriminación y segregación, y el sufrimiento prolongado de nuestra etnia, aunado a las expectativas negativas de su futuro.

PLANIFICADOR JUBILADO.