Temas Especiales

29 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Partidos políticos: ‘Los tigres de papel’

La definición clásica del término ‘política’, es el siguiente: ‘actividad que tiende a dirigir la acción del gobierno y del Estado en be...

La definición clásica del término ‘política’, es el siguiente: ‘actividad que tiende a dirigir la acción del gobierno y del Estado en beneficio de la sociedad...’. Panamá era un Estado Nacional mediatizado, mientras existiesen fronteras dentro de las fronteras, leyes y tribunales de otras legislaciones, en nuestro país. No éramos un país totalmente soberano.

Cuando se entregó el Canal Interoceánico, sucedió que la lucha generacional, que ocupó todo el siglo XX en contra del ‘Imperialismo Yanki’, dejaba de tener sentido en Panamá, aún tras la Invasión de 1989, los estadounidenses habían devuelto los bienes a Panamá. Aclaro, no su valor estratégico. El cumplimiento de estos tratados se dio el último día del siglo 20.

La primera administración política de ese entonces, que tomó el gobierno el 1 septiembre de 1999 al 1 de septiembre de 2004, se encontró con nuevo estado nacional, en desarrollo y en construcción, con grandes expectativas y tareas por realizarse, cosa que no se pudo hacer, por lo antes mencionado; además de recibir en justo derecho una empresa internacional de primer orden, que pasaba a manos panameñas y con ella los fondos que generarían, una buena vida, bienestar social y solidez económica, por encima de cualquiera otro nación, en Latinoamérica.

Panamá entró al siglo XXI a un nuevo estadio de desarrollo y progreso. Posteriormente, el proyecto de la Ampliación del Canal puso a nuestro país como líder de la inversión económica.

Pero en materia de política, vivimos lo imponderable. Los partidos políticos han dejado de pensar en la sociedad panameña para pensar como individuo, en intereses que no buscan el bien común y la solidaridad social que es materia de un Estado Político Benefactor, ni siquiera saben qué significa ese concepto moderno; la mayoría son empíricos, no son ciudadanos de probado civismo, de una ética personal y profesional, no han servido a su país en uniforme, en ningún cuerpo, ni han participado en agrupaciones sociales; por lo tanto no tiene formación cívica ni ética, ni política, no buscan beneficiar a la sociedad, insisto, sino beneficiar a su bolsillo.

Tras la entrega del Canal, ningún partido se propuso seguir una proyecto de país en una nueva era contra nuevas adversidades y problemas mundiales; ningún partido político en la actualidad tiene una línea de ideológica o un porqué de sus acciones, ergo, no les sale bien el discurso, porque no conocen los cambios de las sociedades en la actualidad e insisten en hacer una política barata y empírica, la frase ‘el fin justifica los medios’, del teólogo alemán Hermann Busenbaum, en el siglo XVII, la hemos adoptado como propia.

Por otra parte, no podemos permitirnos los discursos trasnochados, románticos, ‘anti-progresistas’, de ‘rechazo a ultranza’ ni totalitarios, ya esa época de la ‘patria boba’ pasó y eso es lo que no entienden nuestros políticos, cuando en vez de un discurso consono con la modernización de la administración y transparencia pública, la ética profesional, y el bien común, optan por sacarse los trapos sucios, y creen que fue un discurso magistral, no aportan nada a las generaciones de ciudadanos... en formación.

La cívica dejó de ser importante, la ética la consideran una fábula filosófica, para tiempos de chanza, y no saben que la misma busca fundamentar en terreno fértil al ciudadano que vela por su país, por su comunidad y su familia, de repente pensarán que la ética es un plato gastronómico.

Luego se preguntaran: ¿por qué el país no genera buenos ciudadanos?, no lo educan, tergiversan la historia y, para colmo, tratan de arrastrar al ‘lado oscuro’, a todo buen panameño que quiera con sinceridad a su país, con las acciones políticas de por allá de 1821, era del caudillismo; y más reciente de la década de los setenta y etc.

Por ello en Panamá, los partidos políticos, son como un ‘tigre de papel’, y eso... es peligroso.

DOCENTE