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22 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Yo soy el numero 132

El 11 de mayo del presente, en Ciudad de México, el entonces candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enri...

El 11 de mayo del presente, en Ciudad de México, el entonces candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, hoy proclamado presidente electo de los mexicanos, llevó a cabo una conferencia de prensa en la Universidad Ibero-Americana. Un evento muy singular. Nunca antes algún candidato presidencial mexicano se había presentado ante estudiantes de universidades privadas. No solo eso, la Ibero-Americana, como la conocen los mexicanos, es una universidad privada cuya matrícula esencialmente está compuesta de jóvenes de la clase media y adinerada. Durante la presentación de Peña Nieto un grupo de asistentes cuestionó fuertemente su candidatura.

La protesta en su mayoría se relacionaba con un incidente en la población de Atenco en el 2006, cuando Peña Nieto era gobernador del Estado de México. Los moradores de Atenco se oponían a la construcción de un aeropuerto y la protesta llegó a tal nivel que causó la intervención de la Policía Estatal, dando como resultado la muerte a dos manifestantes y una serie de acusaciones contra la policía por violaciones a los derechos humanos.

Durante la conferencia de prensa, Peña Nieto trató de justificar el uso de fuerza en el incidente de Atenco, aduciendo que fue necesaria para prevenir que la situación tomara rasgos de mayor peligrosidad social. Esta actitud encendió aún más los ánimos de los estudiantes, al extremo de que Peña Nieto tuvo que refugiarse en los baños y abandonar el local por la puerta trasera.

Luego del incidente, ciertos medios y miembros prominentes de la cúpula del PRI trataron de restarle importancia al abucheo, aduciendo que había sido realizado por grupos de infiltrados de partidos opositores y no verdaderos estudiantes, describiéndolos como número reducido ‘de 130 a 131’ personas, a quienes catalogaron como ‘porros’. En México se define como ‘porros’ a miembros de organizaciones que se caracterizan por obstaculizar la vida estudiantil mediante actos de violencia y vandalismo, prestándose como grupos de choque que desprestigian el buen nombre de la instituciones de enseñanza superior mexicanas.

Esta reacción provocó que 131 estudiantes que atendieran la conferencia de prensa publicaran un vídeo en YouTube mostrando su tarjeta de identificación como estudiantes y expresando su descontento de la manera como los medios habían reportado el evento. Inmediatamente, con una rapidez asombrosa surgió un movimiento de solidaridad a través de las redes sociales de simpatizantes que comenzaron a enviar mensajes de Twitter con la leyenda ‘Yo soy el número 132’, lo cual por publicarse en Twitter se convierte en un tema de cobertura mundial por muchos días y da lugar al nacimiento del movimiento ‘Yo Soy 132’, con el lema ‘La Verdad nos hará Libres’. Un movimiento que tiene inspiración en fenómenos sociales similares como los movimientos ‘Occupy’, Indignaos y el 15 M español. Algunos comentaristas han catalogado al Soy 132 como la Primavera Mexicana en alusión a la Primavera Árabe.

En su mensaje constitutivo el movimiento critica el uso de una campaña mediática para promover a determinado candidato y plantea ‘evitar que este sea impuesto por la oligarquía del país y los poderes tácticos presentes en los tres poderes del gobierno de la República, así como organizarnos para responder a un probable fraude electoral’. El movimiento alega no tener orientación política.

Soy 132 no acepta la elección de Peña Nieto como presidente de la República y declara que presentará evidencias a las autoridades de al menos un millar de irregularidades para demostrar que no se trató de un ejercicio democrático. Al momento que escribo no se conoce el resultado final de estas acciones.

Hay elementos de lo relacionado con el movimiento Soy 132 que encuentro de particular interés.

Primero, el fenómeno es nueva evidencia de los cambios en las sociedades globales que están promoviendo las redes sociales. Luego, me llama la atención el hecho de que el movimiento surge de grupos de estudiantes de la universidad insignia de la clase media mexicana. No es usual que el estudiante de centros de enseñanzas privados en nuestro Pueblo de América muestre beligerancia en temas políticos regionales o nacionales.

Encuentro saludable este despertar de la clase media universitaria mexicana que muestra haber desarrollado un mayor grado de sensibilidad social y madurez política. Es un buen ejemplo a imitar por el estudiantado panameño de todo rasgo social, cuyos intereses en la actualidad están muy apartados del devenir socio-político del país. Ojalá se conviertan en el número 133, para luchar por la permanencia del sistema democrático.

BANQUERO Y EXDIPLOMÁTICO.