La jefa de gabinete del MEF defiende la urgencia del proyecto de ley de sustancia económica. Explica cómo esta normativa busca modernizar el sistema fiscal...
- 17/03/2015 01:00
Los vientos en la mina de cobre en Coclesito, entre Colón y Coclé, han dejado de soplar a favor. Una facción de los trabajadores, que ayer sumaron tres jornadas en paro, rompió los candados de las instalaciones de Minera Panamá, la empresa que desarrolla una millonaria extacción en la zona y a la que reclaman mejoras laborales.
Las partes enfrentadas han adelantado su disposición a participar en la capital en una reunión con el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel), el mismo que intenta resolver ahora los problemas que hay entre Mi Bus y sus tres mil operadores.
El sábado pasado se celebró una reunión inicial en Penonomé, en la que no se alcanzó nungún acuerdo. La disputa ha despertado muchas ‘sensibilidades’, tomando en cuenta que la inversión en la mina de cobre asciende a $6.4 billones y, según la Cámara Minera (Camipa), el proyecto inyecta $2 millones mensuales a las microempresas de la región.
Justo por eso, mientras se iniciaba el diálogo, la Camipa salía ayer en respaldo de Minera Panamá, al argumentar que los obreros en paro, ‘un grupo afiliado al Suntracs’, estaba obligando al resto no sindicalizado a unirse a sus presiones.
‘Se han generado daños a la propiedad y enfrentamientos con los obreros que no están de acuerdo con estas medidas unilaterales tomadas por un grupo de personas, entre las que hay algunas que no trabajan ni para Minera Panamá S.A., ni para la empresa contratista’, aseguró la Camipa en un comunicado.
Según Minera Panamá, hasta el viernes pasado, 30 trabajadores del Suntracs, que laboran para la contratista FCC, ‘retenían’a dos mil personas que no contaban con su reapaldo, aunque el númro podría haber variado al alza, según reconoció Olga Barrio, vocera de la minera. Adolfo Yerena, líder de los trabajadores, sostiene, a su vez, que en la mina ‘no hay nadie retenido; la gente puede moverse como quiere. Es más, ellos (la empresa) no dejan entrar a los que salen’.
La Camipa, Minera Panamá y Yerena cruzan más argumentos. Los primeros aseguran que el 91% de los trabajadores —cerca del mínimo legal— del proyecto Cobre Panamá (2,717) son nacionales, y de ellos casi la mitad proviene de las provincias de Coclé y Colón, próximas a la obra.
Minera Panamá asegura que alrededor de 300 extranjeros trabajan en sus obras y la mayoría de ellos son filipinos y australianos ‘que vamos trasladando de otros de nuestros proyectos’, argumento con el que refutan la aseveración del Suntracs, que suma cerca de mil asalariados filipinos ocupando puestos que corresponden a locales. ‘Los escondieron en un campamento’, denunció Yerena, quien asegura que es común ver a los extranjeros trabajar con maquinaria pesada en el proyecto.
Los trabajadores han exigido, además, el pago de una serie de horas extraordinarias que, sostienen, regularmente se les adeuda hasta por un mes y medio. El presidente Juan Carlos Varela instó a la solución pacífica del conflicto, posición que Tedd Clewett, gerente de Minera Panamá secundó.