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- 09/04/2026 00:00
La Ciudad de Panamá acogió entre el 8 y 9 de abril el XXVI Período Ordinario de Sesiones del Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE), órgano especializado de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en una cita que colocó al país en el centro de la discusión hemisférica sobre seguridad, prevención y cooperación regional.
En conversación con La Estrella de Panamá, la embajadora de Panamá ante la OEA, Ana Irene Delgado, explicó que este período de sesiones representa una oportunidad para consolidar el papel del país como actor relevante dentro de la arquitectura de seguridad hemisférica. Panamá no solo fungió como sede del encuentro, sino que además ejerció la presidencia de este XXVI período ordinario, un rol que refuerza su presencia en los debates multilaterales sobre amenazas transnacionales.
La reunión congregó a autoridades, expertos y organismos internacionales de los países miembros de la OEA para analizar riesgos que evolucionan con rapidez y que exigen respuestas coordinadas. Entre ellos destacaron el financiamiento del terrorismo, la proliferación de armas de destrucción masiva, el uso de nuevas tecnologías en la supervisión financiera y la necesidad de fortalecer las capacidades institucionales de los Estados.
De acuerdo con lo compartido por Delgado, la jornada del 8 de abril comenzó con una ceremonia inaugural de alto nivel que reflejó el compromiso de Panamá y de los Estados miembros con la agenda de seguridad del hemisferio. Según el calendario oficial del CICTE, la instalación de la sesión estuvo prevista con la participación del canciller panameño, Javier Martínez-Acha Vásquez, en calidad de presidencia del Comité, y de Iván Marques, secretario de Seguridad Multidimensional de la OEA.
La agenda del primer día estuvo marcada por un enfoque estratégico y técnico. Tras la aprobación del temario y del calendario, el encuentro avanzó hacia uno de los ejes principales de la cita: la prevención del financiamiento del terrorismo y del financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva, tema propuesto por la presidencia panameña.
Ese enfoque, según Delgado, responde a uno de los desafíos más críticos del presente, debido a que estas amenazas operan a través de redes cada vez más sofisticadas en las que convergen estructuras financieras, crimen organizado y herramientas tecnológicas.
Uno de los aspectos centrales de la jornada fue el intercambio técnico entre especialistas de organismos internacionales y entidades de supervisión. El programa oficial incluyó paneles con representantes de la Comisión Nacional contra el Blanqueo de Capitales de Panamá, la Unidad de Inteligencia Financiera de Belice, el Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (GAFILAT) y el Caribbean Financial Action Task Force (CFATF), entre otros.
Delgado explicó que el objetivo de estos espacios fue compartir mejores prácticas, estándares internacionales y experiencias concretas para fortalecer la capacidad de prevención y detección en los países del hemisferio. En esa misma línea, se analizaron mecanismos orientados a robustecer los sistemas financieros frente a amenazas ilícitas que trascienden las fronteras nacionales.
La agenda también incorporó el estudio de herramientas como RegTech y SupTech, es decir, tecnología regulatoria y tecnología supervisora, presentadas como instrumentos útiles para mejorar la gestión de riesgos, optimizar la supervisión y elevar la eficacia de los controles institucionales. El calendario del CICTE incluyó un panel específico sobre este tema, con expositores de Chile, República Dominicana, Panamá y México.
Otro de los mensajes centrales del encuentro, de acuerdo con Delgado, fue la importancia de entender la seguridad desde una perspectiva multidimensional, en sintonía con el enfoque que impulsa la OEA. Esto supone reconocer que las amenazas actuales no son exclusivamente militares o policiales, sino que también tienen dimensiones financieras, tecnológicas y preventivas.
Ese enfoque resulta clave en un momento en que los riesgos asociados al terrorismo y al crimen organizado adquieren formas más complejas. La reunión puso sobre la mesa fenómenos como el uso de tecnologías financieras para fines ilícitos, la operación de redes transnacionales y los vínculos cada vez más estrechos entre economías criminales y estructuras terroristas.
En ese contexto, uno de los componentes más sensibles de la agenda fue el análisis del financiamiento vinculado a la proliferación de armas de destrucción masiva. El programa oficial contempló un panel dedicado a este punto, con participación de especialistas de Argentina, Brasil, Perú y de la Secretaría del CICTE. Para Panamá, este aspecto conecta directamente con la agenda global de no proliferación y con las discusiones internacionales sobre seguridad.
Delgado resaltó además que el CICTE constituye el principal foro de la OEA para la cooperación en materia de lucha contra el terrorismo. A través de este mecanismo, los Estados pueden coordinar acciones frente a amenazas que, por naturaleza, traspasan fronteras y requieren respuestas colectivas, articuladas y sostenidas en el tiempo.
Uno de los mensajes políticos más importantes del encuentro es precisamente que ningún país puede enfrentar por sí solo los desafíos asociados al terrorismo. De allí que la cooperación, el intercambio de información, la asistencia técnica y la construcción de capacidades institucionales se mantengan como pilares del trabajo hemisférico.
La reunión también tuvo un componente resolutivo. Para la jornada del 9 de abril, el calendario oficial contempló la consideración y aprobación del Informe Anual 2025 de la Secretaría del CICTE, así como del Plan de Trabajo 2026-2027, instrumentos llamados a dar continuidad a los compromisos asumidos por los Estados miembros y a trazar la ruta de acción del organismo para los próximos años.
Más allá de ser sede del evento, Panamá asumió una función activa en la conducción de los trabajos. Según Delgado, el país impulsa una agenda pragmática, orientada a soluciones concretas y alineada con los estándares internacionales. Esa postura reafirma su compromiso con la seguridad regional y con el multilateralismo.
El encuentro celebrado en la capital panameña deja también una señal política clara para la región: las Américas mantienen su compromiso con prevenir, detectar y responder al terrorismo de manera coordinada. En un escenario internacional marcado por amenazas cambiantes y por la creciente sofisticación de las redes ilícitas, la confianza mutua, la cooperación y el fortalecimiento institucional siguen siendo piezas esenciales de la seguridad hemisférica.