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- 22/05/2026 12:06
La confirmación del primer caso secundario de sarampión en Panamá encendió las alarmas de la comunidad científica. El doctor Xavier Sáez-Llorens, reconocido pediatra infectólogo e investigador clínico, advirtió que es “muy probable” la aparición de nuevos contagios locales entre la población panameña debido a las características de transmisión del virus, el cual puede propagarse de forma silenciosa antes de que el paciente desarrolle los síntomas visibles en la piel.
La reacción del especialista surge inmediatamente después de que el Ministerio de Salud (Minsa) informara sobre la detección de un paciente afectado por exposición directa a un viajero holandés en un hospedaje en la provincia de Bocas del Toro. Este nuevo caso presenta una variante denominada “sarampión modificado”, una condición atípica que ocurre en personas con inmunidad previa donde la enfermedad se manifiesta de forma leve y sin el cuadro clínico clásico.
El Minsa confirmó a inicios de mayo dos casos de sarampión importados el pasado 23 de abril a través de diferentes puntos de entrada. Se trata de un joven holandés de 21 años —procedente de México y Centroamérica— que ingresó por la frontera de Guabito, en Bocas del Toro, y de una ciudadana suiza de 18 años, quien dio positivo en las pruebas de laboratorio tras aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Tocumen.
Sáez-Llorens explicó a través de sus canales oficiales que la principal preocupación radica en la naturaleza altamente contagiosa del patógeno. “Deben aparecer más casos secundarios entre panameños porque este virus es muy contagioso y las personas portadoras pueden transmitirlo cuatro días antes de la erupción cutánea característica”, alertó el médico.
El científico hizo hincapié en que el periodo de incubación de la enfermedad —el tiempo que transcurre desde el contagio hasta la manifestación de los síntomas— es prolongado y puede extenderse hasta los 21 días. Por esta razón, el riesgo de que existan más portadores locales que estuvieron cerca de los dos primeros viajeros internacionales (el ciudadano holandés y una joven suiza) sigue siendo críticamente elevado.
Actualmente, el Minsa mantiene bajo investigación a otras cinco personas en entornos laborales y de atención médica que presentan manifestaciones clínicas atípicas.
El experto detalló que, si bien el sarampión modificado es afortunadamente leve para quien lo padece, el portador sigue siendo capaz de transmitir el virus a terceros, infectando potencialmente a niños no vacunados o a adultos cuya inmunidad se desgastó con los años.
Esta situación desencadena un efecto dominó para el sistema de salud pública. Según Sáez-Llorens, cada vez que se detecta un caso secundario, las autoridades sanitarias se ven obligadas a rastrear y vigilar a una enorme cantidad de contactos adicionales para bloquear la transmisión comunitaria. “Este trabajo epidemiológico del Minsa es arduo, multidisciplinario, laborioso, profesional y muy costoso”, enfatizó el especialista, manifestando su expectativa de que el Programa Ampliado de Inmunización (PAI) logre contener la crisis tal como lo ha hecho exitosamente en el pasado.