Comercios que aún entregan bolsas plásticas y consumidores que las exigen reflejan los desafíos pendientes para el cumplimiento de la normativa ambiental...
- 09/11/2008 01:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️E l padre es importante para el bebé desde el embarazo. Pero a partir de los 3 meses, su presencia adquiere una relevancia. Los biólogos creen que el ser humano, desde el punto de vista evolutivo, nace tres meses antes de lo que debería. El tamaño de su cabeza le obliga a nacer a los nueve meses, pero todavía necesita el útero materno. Por eso es importante que mamá se vuelque en sus cuidados y lo coja a menudo, para «incubarlo» en sus brazos. La intimidad entre ellos y las tomas frecuentes conforman una especie de cordón umbilical psíquico.
Es normal que al principio el bebé sea un poco más de mamá, pero pasados los dos o tres primeros meses, esto cambia: papá, al que había comenzado a conocer en el útero, entra de lleno en su vida. Cuando le habla, el pequeño centra su atención en él. Parece que piensa: «yo conozco esta voz». Y es cierto, ya que la escucha desde el sexto mes. También reconoce sus manos, que le acariciaban a través del vientre materno. Ahora el bebé se acurruca en ellas de igual modo.
Al mismo tiempo empieza a notar que papá es diferente a mamá: huele de otra manera, juega con él de forma distinta. Esta relación le ayuda a ser más sociable y a enfrentarse a las novedades con menos miedo. El niño necesita a ambos padres para crecer sano. Estas diferencias son muy enriquecedoras, ya que recibe de cada progenitor lo que necesita: amparo y estímulo. Unas veces la actitud de uno es más acertada que la del otro. En algunas parejas los roles se intercambian: la madre es más activa y el padre, protector. Lo importante es que se ocupen juntos de su hijo. Así él crecerá feliz y protegido.