‘El agua me ata a tu nombre’

La exposición que presenta miradas diversas sobre la diáspora, curada por Jennifer Choy finaliza su puesta en sala en el MAC el 1 de febrero
De Mimian Hsu, Y10,000 aguas, tercera versión.

Jennifer Choy forma parte del equipo de curadores del Museo de Arte contemporáneo de Panamá. Lleva tres años trabajando allí.

A la pregunta de Juan Canela, curador jefe y María Lucía Alemán, ¿tienen alguna propuesta para exhibición? Ella salió al frente con un párrafo que había escrito sobre una idea que había venido dando vueltas en su cabeza por más de 10 años.

“No es un proyecto que trata sobre mí, sino que es una experiencia que llevo a conversar con otras personas y que va creciendo gracias a esas conversaciones” afirma.

“‘El agua me ata a tu nombre’ nace de una larga reflexión de qué es lo que significa ser y formar parte de una diáspora aquí en Panamá, una diáspora entendida como un grupo de personas que se muda a otro sitio y construye una vida en otro lugar y con eso se también se lleva todas sus costumbres, ya sean culturales, ya sean también espirituales... todo lo que uno trae consigo a un nuevo territorio”, detalla.

Instrumento Fragil de Chris Zhongtian Yuan.

El proyecto surge cuando Jennifer estudia fuera del país. “No había tenido tanto contacto con personas que estuvieran interesadas en este tipo de conversaciones sino cuando llego a un tercer lugar que no es el lugar de donde viene mi familia ni es el lugar de donde vengo, de donde crecí”, dice. El punto de inflexión fue la pérdida de una persona muy cercana, “mi vínculo con esta cultura, con quien yo era y que definió mucho quién soy el día de hoy”, una situación que caracteriza mucho a personas de comunidades en diáspora.

Ese primer párrafo que Choy había preparado fue alimentándose con la relación del agua con la diáspora en Panamá; “no solo el agua como elemento que nos ayuda a comprender el mundo, sino porque en los procesos diaspóricos, muchas veces estas comunidades se trasladaron a través de barcos y pasaron mucho tiempo en el agua transportándose de un sitio a otro”. El agua se convirtió en ese elemento que permitía darle lenguaje a todas esas experiencias.

Detalle de los grabados de Instrumento Fragil de Chris Zhongtian Yuan.

Por último, una frase del poema, ‘Quién soy sin el exilio’ de Mahmud Darwish, ‘el agua me ata a tu nombre (water binds me to your name) que se repite en tres ocasiones “quedó resonando en mi mente. Me marcó tanto esa reflexión que para mí no había otro texto que pudiera darle significado a todo esto. El proyecto tiene una fuerte conexión con la palabra escrita, la poesía”, resalta.

El proceso

Largas conversaciones con artistas ayudaron a Jennifer a dar forma al proyecto. “El curar no es un trabajo que se hace solo, con una computadora. Cuando presenté el proyecto sí tenía algunas personas en mente que conocía y con las que había trabajado anteriormente y habían formado parte de esa larga conversación sobre lo que significa, por ejemplo, ser parte de las diásporas chinas aquí en Centroamérica, y los invité a participar, planteándoles que había visto su trabajo que quizá podía resonar con el proyecto, o ver si tenía sentido preparar una obra nueva”, comenta.

La obra de Simon Shim Sutcliffe, es un video llamado Zone (Zona) que grabó en Panamá hace algún tiempo. El primer sitio de contacto que tuvo su familia (china) con las Américas fue Panamá porque arribaron para la construcción del Canal, pero luego fueron enviados a Jamaica como trabajadores para las plantaciones. Más adelante, su familia se traslada a Canadá.

Parte de Memoria del viento de Esvin Alarcón, Drexciya de Astrid González y Agua y Helio y Planetas de retazos de Laura Fong Prosper.

“Hoy en día existe una comunidad de chinos jamaiquinos que viven en Toronto. Él vino a hacer este video que ponía en relación su historia familiar, pero también pensando en la Zona del Canal, pensando el agua como un elemento transformador no solo de historia, sino también de geografías”, explica Choy.

En el texto que Sutcliffe le solicitó a Choy que escribiera sobre la obra, la curadora destacó el fuerte anclaje y relación que Panamá tiene con el agua.

El istmo de Panamá surge del fondo del mar y estas aguas que confluían y se conectaban naturalmente, quedan partidas en dos y cambia el mundo por completo: las corrientes oceánicas, las condiciones de ambos mares, la forma en la que las personas se mueven. Y con la construcción del canal, se vuelve a abrir una brecha.

Choy fue sumando otros artistas pues no quería que el proyecto se limitara a la diáspora china ni tampoco a Panamá, quería incluir otras historias que resonaran en ese mismo concepto. Estando en Colombia, cuando inauguró la exposición Musa en el Museo de Arte Moderno de Medellín, conoció la obra de la artista y activista afrocolombiana Astrid González, un video acompañado de una serie de esculturas llamado Drexciya, en el que reinterpreta el mito afro ficticio de un territorio submarino habitado por los hijos no nacidos de mujeres africanas arrojadas al mar. El video e esta obra forma parte de la exhibición en el MAC. “Para mí era una forma de llevar y conectar también estas aguas que confluyen aquí en Panamá; todas las historias de lo que vino del Pacífico y luego convergen aquí y cómo esto se conecta con las historias también que están en el Atlántico y todas estas posibilidades que han ido pensando todos estos artistas también que han estado trabajando en el territorio del Atlántico”.

10,000 aguas es una performance de la costarricense Mimian Hsu, que representa literalmente 10,000 vasos de agua para simbolizar el significado del nombre chino de su tía (萬水, que significa diez mil aguas) y la distancia de la inmigración.

Proyección del video Drexciya de Astrid González.

La tía de Hsu era el último vínculo que tenía su familia con Taiwán, su lugar de origen y cuando ella falleció Hsu buscó la manera de representar un retrato no pictórico de su tía y que a la vez le permitiera procesar su duelo.

En la primera versión de esta performance Hsu rellena 10,000 vasos de agua. El proceso le tomó tres días completos y el resultado, contenido en toda una sala, quedó una instalación que reflexionaba sobre el vasto océano que las separó. Una segunda versión implicó la evaporación de 10,000 gotas de agua, una experimentación en cómo procesar el duelo y cómo volcarlo y transformarlo en algo diferente.

Choy invitó a Hsu a participar en la muestra debido a la conexión directa con el tema, pero planteó hacer una tercera versión en la que busca contener la memoria de su tía, poniendo 10,000 gotas de agua en un envase de cerámica Yue, que se utiliza normalmente para rituales en donde se venera a los difuntos.

“Ella dice que cuando pone esa última gota de agua, lo que quiere es encontrarse una última vez por lo que, para todos los que formamos parte de la exposición, engloba mucho de lo que representa el proyecto”, analiza Choy.

Zona, de Simon Shim Sutcliffe.

Claro está, cada una de estas obras parten de una historia familiar, de una experiencia personal. Pero luego esto se va conectando a la historia política, a las migraciones y los movimientos de personas a lo largo de la historia.

Para Choy El agua me ata a tu nombre es una primera intención de un proyecto que seguirá siendo investigado, que podrá mostrarse en otros contextos y que generará diálogos en otros lugares. La muestra es inmersiva, cuenta con instalaciones, videos, arte sonoro. “Queríamos que el público, al entrar en este espacio se sintiera inmerso en nuevas posibilidades”, asegura la curadora.

Siete obras de siete artistas forman parte de esta primera mirada de Choy a la diáspora y la migración. Chris Zhongtian Yuan presenta Instrumento frágil, obra que combina instalación sonora e imágenes gráficas. Participó pues le interesó el uso del acordeón, muy popular en Panamá y también en Wuhan, ciudad de donde proviene. Yuan desarrolla una serie de dibujos inspirados en apuntes sobre la historia de América y el istmo. Estos dibujos se convirtieron en grabados, son 40 fragmentos que representan 40 momentos en la historia de Panamá y de las Américas y se le proporcionaron a un músico que las utilizó como partitura.

El cubano Kcho, con una obra, parte de la colección del MAC, Sin título de la serie Manos en el mar, enlaza las aguas de Cuba y Panamá a través de un remo con la bandera panameña, evocando el mar como espacio de tránsito, reencuentro y búsqueda de pertenencia.

Esvin Alarcón Lam presenta una instalación que evoca pulmones humanos y la memoria de la diáspora cantonesa en Izabal, Guatemala, donde el viento es fuerza de transformación y regeneración y Laura Fong Prosper combina video y tapices de fibras recicladas en Agua y Helio y Planetas de retazos, imaginando futuros cósmicos sostenibles frente a las lógicas extractivas.

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