El primer recorrido de prueba del monorriel, desde Patio y Talleres hasta Ciudad del Futuro, se registró la tarde del lunes 13 de abril, con esta prueba...
- 14/04/2026 12:47
En su lecho de muerte, a los 88 años, la abuela de Tatiana Fernández Geara, Teresa, le dijo: “No te quedes sola como hice yo”. Son estas palabras y el complejo significado de la soledad lo que hizo que Tatiana decidiera embarcarse en un viaje por descubrir quién fue su abuela y qué significaba para una mujer. Este documental tuvo su estreno en el Festival de Cine Internacional de Panamá 2026 (IFF), que se celebró del 9 al 12 de abril.
Tuvimos la oportunidad de conversar con Fernández en su paso por Panamá, quien nos contó que ‘Nieta de mi Abuela’ fue un proyecto muy personal y descolocó “varios de mis pensamientos sobre la soledad y los cuarenta”. Tras 5 años de escribir su guión, viajes de producción e interminables grabaciones –además de presenciar cambios en su propia vida personal–, ‘Nieta de mi Abuela’ nació y ahora ha visitado múltiples países en festivales de cine.
En el documental. Fernández nos lleva de la mano a conocer quién fue Teresa Pichardo, una hija, esposa, madre, abuela y gerente del Cine Carmelita en Santo Domingo, República Dominicana. Pero cuyas cartas a exesposos y novios la pintan póstumamente como una fuerza de la naturaleza, una mujer que se entregó al amor por completo y entre desamores se volcó a su familia y a heredar el Cine Carmelita que estuvo vigente por más de la mitad de un siglo.
Fernández nos cuenta sus viajes, sentimientos y evidencias en cartas, mientras entreteje sus propias experiencias como una mujer de 40 años que desafía las expectativas sociales del matrimonio y la maternidad. Pasamos de Rep. Dominicana a Italia y conocemos aspectos importantes que forjaron la relación entre Teresa y sus hijos y sus nietos, que nos dejan pensando en cuánto nos afecta las generaciones que nos precedieron y cómo sus historias nos siguen afectando en los patrones que creamos para nosotros mismos en el presente.
Aún así, vemos que la cinta es tanto de Teresa como sobre Tatiana, cómo dos mujeres con una generación de por medio muestran la vida y el destino que escogieron para sí mismas, pese a las críticas de la sociedad en la que crecieron. Tatiana en el presente busca su felicidad en lo que le apasiona, Teresa buscaba el amor y sus propias alas para volar.
En conversaciones íntimas y poemas escondidos en una gaveta, podemos ver a Fernández darse la oportunidad de meditar frente a la cámara y nos da, también, un respiro para pensar entre escena y escena: ¿Qué significa quedarse “solo”?
Tatiana Fernández nos conversó de su inmersión en esta película:
¿Cómo te diste cuenta que querías llevar la historia de tu abuela como una película?
Al encontrar sus cartas después de su muerte, pude leerlas y encontrar un personaje que no había conocido del todo en vida. Su relación a distancia con su esposo en Europa y su contraste con mi vida, su legado con el Cine Carmelita y como se expresaba en sus cartas fue algo que me despertó a la idea. Además estuve trabajando en la película de los 37 a los 40 años sumida en un tipo de miedo basado en la soledad como la muestra la sociedad, asique me sumí en esa exploración de qué era para mí esa idea.
¿Cómo fue para tu familia ver esta exploración de la vida de tu abuela y tus propias vivencias?
Yo siempre quise mostrarles el corte final antes que a nadie más, y cuando lo vieron todos lloraron a mares (risas). Fue una experiencia única, más que nada para mi mamá, pese a que Teresa no era su madre, ella se sintió conmovida y dolida al ver cómo había sido mi vida amorosa, lo que he sufrido por amor al igual que mi abuela, ya que ella ha visto cómo he caído y me he levantado varias veces y quiere verme “feliz”, en su idea de tener una pareja que me cuide y me acompañe, pero yo soy feliz en mi vida como está. Fue un regalo poder mostrarles el producto final.
Tú padre es una figura primordial en la cinta, ¿Cómo fue tener esas conversaciones complejas sobre su madre?
Mi papá era con quien me daba miedo hacer entrevista (risas), y la primera vez la hicimos y pensé “ya está”, pero a mi editora no le gustó y tuvimos que repetirla pese a mi miedo, aún así mi padre siempre me dijo “lo hacemos cuántas veces necesites”, aunque él siendo ingeniero no es muy expresivo, se mostró siempre dispuesto y fue lindo tener su apoyo incondicional en todo momento.
¿Qué lecciones te deja el legado del Cine Carmelita como parte de tu historia familiar?
Durante el proceso de edición ver las escena de cambios en el espacio del cine me conmovía siempre, y durante escenas donde la transformación del espacio era más aparente siempre se me salía una lágrima. Creo que es por los recuerdos de verlo ahí, ver a mi abuela ahí, y ya que no estén. Habla mucho de lo que recordamos y de las cosas que desaparecen.
También vemos momentos vulnerables de tu vida amorosa, ¿Qué te llevó a incluirlas en el montaje final?
Con mi pareja de ese momento teníamos conversaciones sobre tener hijos, algo que yo no quería y él sí, pero él me decía “espera, tu quieres grabar esto, mejor conversemos cuando lo hagas” y fue muy abierto a tener esos momentos en cámara. Fueron momentos donde era para conversar simplemente, y la puerta siempre estuvo abierta a mostrarnos honestos.
¿Cuál dirías que es tu mensaje para las personas que sienten esa presión por no “quedarse solos” y verán ‘Nieta de mi Abuela’?
Para mí ya esa frase ni tiene sentido, ¿qué significa estar solo? Acaso significa que si te casas a los 20 años y enviudas a los 80 y mueres a los 90 años, ¿te quedaste solo?; o quizás te casas a los 80 años por primera vez y mueres a los 90, ¿estabas solo hasta entonces? Es una presión inmensa e innecesaria cuando vemos que en la vida podemos crecer, evolucionar, diseñar nuestros caminos y relaciones más allá de algo romántico. Yo digo que si cada día me despierto y pienso “¿me veo siendo feliz así el resto de mi vida?” Y la respuesta es sí, entonces eso ya es un logro. Todos deberíamos trabajar para llegar a esa respuesta todos los días y si es “no”, entonces buscar la manera de que sea un sí, para disfrutar.