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21 de Ene de 2022

Cultura

No hay camino

No sabemos si reírnos o llorar cuando lo oímos gaguear hablando de operativos paliativos y de la extensa red de carreteras de la que usted, pobre sacrificado, ha tenido que hacerse cargo

Necesito empezar transcribiendo textualmente las palabras que el insigne ministro del Ministerio de Obras Públicas de Panamá dijo el otro día en una entrevista a una televisora del patio. Necesito que lean despacio el ejemplar ejemplo de dialéctica, oratoria, retórica y expresión verbal. Disfruten: “… bueno él es lo que te digo ¿no? que estamos trabajando en ello en la … la semana pasada, por ejemplo, tuvimos un paliativo, perdón, un operativo importante dándole un paliativo a la carretera interamericana, más de 100 personas, cinco diferentes divisiones, estuvieron desde El Espino de La Chorrera hasta San Carlos, es decir, estamos trabajando. Sé que hay muchas necesidades y probablemente no vayamos a poder arreglarlas todas… eeeeh… como en efecto … eeeh… nunca ha pasado porque realmente la… la red vial es muy extensa… eeeeh… nosotros probablemente vayamos a incidir más que ninguna otra administración en cantidad de kilómetros rehabilitados qué es lo que ya estamos haciendo”.

Vamos a poner en perspectiva esta afirmación del bocachancla del ministro. Vamos a comparar nuestra extensísima red vial con la de algún país que tenga más o menos la misma superficie que nosotros, como, por ejemplo, Irlanda. Irlanda tiene 96 ,036 kilómetros de red vial y el país tiene una superficie de 70,273 kilómetros cuadrados.

Panamá tiene una red vial de aproximadamente 15,137 kilómetros en una superficie de 75,517 kilómetros cuadrados, de los cuales tan solo 6,351 km están pavimentados.

Cuando quiera usted soltar una fantochería, señor ministro de Obras Públicas, dígales a sus asesores, si es que los tiene y si es que ellos saben leer, que traten de darle datos válidos para ella, porque lo que hace, en caso contrario (caso que es la mayor parte de los casos) es hacer el más absoluto de los ridículos.

Pero venga, vamos a dar datos concretos y actualizados, este fin de semana, este mismo en el que ustedes están leyendo esto, he estado por Coclé trabajando en un proyecto llamado Panamá Onde Uno, subimos hasta San Miguel Centro para conocer de primera mano la tradición de los cucuás. ¿Ha subido usted, señor ministruzo, allá? Es un pueblo divino, apenas a treinta y un (sí, 31) kilómetros de Penonomé. ¿Sabe usted, señor ministraco, cuánto tiempo se tarda en llegar? Pues mire, se lo cuento porque estoy segura de que ni siquiera sabía que existía el tal pueblo: dos horas. Dos horas para recorrer treinta kilómetros, y en chiva, que un carro no sube.

Cuando lo veo a usted con su cara de concha plantarse delante de una cámara soltando mierda por la boca, que si una extensa red… ¿red de qué? Como no sea una telaraña de mentiras, corruptelas y tejemanejes poco claros...

Los conductores que no tenemos la suerte de tener chófer y vehículo oficial, que tenemos que pagar de nuestro eximio pecunio el arreglo de rines y amortiguadores, el cambio de llantas y que vivimos con el corazón en la boca cuando debemos desplazarnos por temor a caer en un cráter y no poder salir de allí o perder el control del carro y terminar dejando a nuestros hijos huérfanos, no sabemos si reírnos o llorar cuando lo oímos gaguear hablando de operativos paliativos y de la extensa red de carreteras de la que usted, pobre sacrificado, ha tenido que hacerse cargo.

Déjeme decirle que si siente que no puede con el cargo debería tener un poco de vergüenza y en lugar de decir boutades, debería renunciar, pero antes de irse, háganos a todos un favor y dígale a sus cientos de operarios que se saquen el dedo.