26 de Feb de 2020

Gastronomía

Los nuevos sabores de La Rioja

Una elaboración moderna y el soporte de una fundación que potencia la cultura del vino son parte de la propuesta de Bodega Vivanco

Falta poco para que los comensales lleguen. anochece y se dan los últimos toques antes de la cena; se descorcha el vino tinto y se lleva a los decantadores, se colocan las copas en las mesas y de la cocina ya empiezan a emanar algunos aromas.

Aprovechamos para, antes de las formalidades, conversar con uno de los anfitriones de la noche, Hugo Urquiza, Export Manager de Bodegas Vivanco, de La Rioja, España.

Su cargo le permite visitar Panamá, al menos una vez por año. En esta ocasión, además de participar en la feria de vinos de la empresa que se encarga de distribuirlos en el país, nos acompaña en una cena-maridaje en el que se ofrecerán cuatro vinos de su bodega.

En 10 años de presencia que tienen los vinos Vivanco en Panamá, Urquiza comenta que se ha visto una evolución en el mercado. ‘Se van viendo las exportaciones y vas viendo que poco a poco van aumentando las ventas del Rioja, en cuanto a lo cualitativo, vas escuchando los comentarios de la gente que acude a los eventos, lo que preguntan, lo que saben, que en este caso, es más y eso es indicativo que algo está pasando', asegura Urquiza.

En nuestra región, según el export manager, el comportamiento de las ventas es bastante estable para los Rioja, sin embargo, en Panamá ese resultado es más positivo, considerando que predominan en otros países vinos del propio continente, pero se ve que en Panamá ‘el producto español es apreciado y valorado', dice el exportador.

‘La familia Vivanco lleva cuatro generaciones, más de cien años, en el mundo del vino, y sobre todo, cuando la tercera generación ha tomado las riendas, ha tenido una importancia capital, diría yo, en el desarrollo de La Rioja, esto es a partir de los ochenta', asegura Urquiza. Pero todo este trabajo se ha consolidado cuando a partir de 2004, despegara un proyecto que ha resultado como una ‘locomotora del enoturismo, en Rioja', según establece Urquiza.

Aparte de la bodega, los viñedos y el vino en sí, el proyecto de la familia Vivanco cuenta con un museo y una fundación que la sostiene. Además, desde entonces, los vinos cuentan con un nuevo nombre e imagen muy diferenciada. Si bien la familia había estado dedicada al vino, no es hasta ese año que embotella con el nombre de la familia Vivanco.

‘Somos relativamente jóvenes, tenemos 11 años y lo que nos ha puesto en el mapa ha sido, además de este proyecto enoturístico y cultural, todo lo relacionado con la innovación en la elaboración de los vinos, en promover las variedades autóctonas riojanas, el diseño de las etiquetas y una botella única. En realidad tenemos un proyecto que contiene muchos elementos diferenciadores', dice convencido.

Las etiquetas de los vinos contienen obras de arte que cuelgan en el museo, mientras que el diseño de la botella es inspirado en una original del siglo XIX, realizada en Francia; uno de los últimos modelos fabricados de manera artesanal mediante la técnica del soplado, una de las piezas del Museo del Vino.

Todos estos cambios fueron impulsados por los actuales responsables de todo el proyecto, Rafael Vivanco, enólogo de las bodegas y Santi, responsable del proyecto cultural, que incluye el museo y de su padre quien tuvo esta idea visionaria hace unos 40 años atrás.

Los vinos Vivanco tienen unos 11 años en el mercado español, primera meta, y ahora, se enfocan los esfuerzos en el mercado exterior.

La gama básica de los vinos Vivanco se compone de un blanco viura-malvasía-tempranillo blanco, un rosado tempreanillo-garnacha, y tintos crianza 100% tempranillo y reserva, 90% tempranillo y 10% graciano.

La gama ‘top', Colección Vivanco, se compone de producciones limitadas de monovarietales; vinos muy particulares. De esa colección, en Panamá se trabajan unas seis referencias, no todas a la misma vez.

EL MUSEO

El Museo Vivanco de la Cultura del Vino se ha convertido en una referencia, no solo en España. ‘Según las visitas que hemos recibido de los críticos más importantes a nivel internacional, todos nos hacen saber que no hay nada parecido en todo el mundo; un museo d e esas características cuantitativas y cualitativas del vino, con tantas piezas que recogen toda la historia del vino y el impacto del vino en todas las culturas y civilizaciones a lo largo de la historia. No hay otro museo con esas características' afirma Urquiza.

Y quienes no tengan la oportunidad de viajar hasta La Rioja para conocerlo, pueden hacerlo a través de la página web de Vivanco. Gran parte de la colección está digitalizada y disponible.

La Fundación dinamiza toda esta información con publicaciones, y actividades destinadas a la divulgación de la cultura del vino.

LA CENA-MARIDAJE

El restaurante El Bodegón fue el encargado de prepara un menú para acompañar a los vinos seleccionados para la cena. El detalle de cada una de las preparaciones nos la ofreció nuestro anfitrión Ramón Barreiro.

Para la velada se preparó un menú de cinco tiempos, cuatro de ellos pensados para acompañar los vinos de Vivanco.

‘En un maridaje no se escoge el vino para la comida sino que se piensa el plato considerando el perfil del vino', nos recuerda el restaurador.

Los vinos seleccionado para el maridaje fueron el blanco , el rosado, el tinto reserva, y un monovarietal de graciano, una uva usualmente utilizada para acompañar a la tempranillo pero que de en tiempo reciente ah ganado su espacio como protagonista.

‘Es un vino riojano, pero diferente, y a mi entender, la estrella de la noche', aseguró Barreiro.

Para el vino blanco viura-malvasía-tempranillo blanco, Barreiro presentó una ensalada bilbaína de gulas y camarones con un giro caribeño. El plato, que generalmente se sirve en España con lentejas, fue trabajado con guandú. ‘Los rioja blancos jóvenes son vinos que aporta acidez a un plato que viene con aceite de oliva y ajo. Le viene muy bien', detalla Barreiro.

Para el rosado tempranillo-garnacha, se sirvió un crocante de langostinos y albahaca con salsa picante agridulce. ‘Este plato puede ser quizá demasiado potente para un blanco y creemos que le hace justicia al rosado que tiene fruta roja pero acidez', indica.

El primer plato principal, un bacalao con crema Dubarry garbanzos y aceite de chorizo se acompañó con el reserva 90% tempranillo, 10% graciano. ‘El bacalao es un pescado que aguanta salsas potentes lo hemos preparado en esta ocasión con una crema hecha con coliflor, pero tiene aceite de chorizo y tiene garbanzos que son sabores fuertes, y el tinto reserva va a relucir, va a aportar notas especiadas que van a acompañar muy bien el plato', comentó el restaurador.

El Graciano, se acompañó con un rulo de lechón confitado con puré de remolacha y vegetales.

‘De esta forma mantenemos los sabores del cerdo delicados. No queremos que la comida sea poderosa, un vino como este tiene que dejarse lucir', dice convencido.

La cena cerró con un tiramisú de café de altura y crema de whiskey.

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‘‘Lo que nos ha puesto en el mapa ha sido, además del proyecto enoturístico y cultural, todo lo relacionado con la innovación en la elaboración de los vinos, en promover las variedades autóctonas riojanas, el diseño de las etiquetas y una botella única.

HUGO URQUIZA

BODEGAS VIVANCO