23 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

¡Que el quibián despierte!

Cuando los españoles llegaron a este continente y encontraron que había oro a su libre disposición, se dedicaron a saquear, violar y env...

Cuando los españoles llegaron a este continente y encontraron que había oro a su libre disposición, se dedicaron a saquear, violar y envilecer a los indígenas, quienes fueron exterminados, sometidos y desplazados.

La cruz justificó a la espada en esta “epopeya” sin gloria y sin honor.

No lo hicieron solos, puesto que una campaña semejante no se hace sin colaboracionistas.

El precursor de los genocidas, Cristóbal Colón, quiso robarse el oro en la región hoy conocida como Petaquilla, en el Caribe panameño, y fundó a orillas del río Yebra el sitio de Santa María de Belén. Sin embargo, el almirante y su hermano, Bartolomé, a cargo de la expoliación, fueron derrotados por una alianza de pueblos indígenas al mando de El Quibián, el “Señor de la Tierra”, y fueron obligados ignominiosamente a abandonar el proyecto.

Los españoles han sido reemplazados por una gavilla de canadienses y panameños “vendepatrias” que tienen patente de corso para depredar, destruir, engañar y violar todo lo que encuentren a su paso, en un área comparable y superior a la Zona del Canal (1,432 kms. cuadrados, o 143,200 hectáreas). Al igual — o mejor dicho peor — que antes, los nuevos conquistadores engañan a los incautos ofreciéndoles espejitos, cuentecitas y chucherías a cambio del oro y sus riquezas naturales. Minera Petaquilla, alias Minera Panamá, pagó por todo el año pasado en concepto de impuestos, ¡la ridícula suma de 318 dólares o balboas!

La historia cuenta que cuando los españoles llegaron a la región de Petaquilla, preguntaron a los indígenas: “¿Quién es y dónde está su rey?”, los pacíficos indígenas, en vista de que “El Señor de la Tierra” tomaba una siesta, les respondieron: “Kübien”, palabra que en idioma ngobere significaba “duerme”.

Pues bien, es hora de que “El Quibián” despierte, y que con él, todo el pueblo panameño — “Señor de la Tierra” — ¡también despierte! Las citas: 15 y 29 de octubre de 2008.