Temas Especiales

24 de Jan de 2021

Vicente A. Caballero Díaz

Columnistas

Gobierno de unidad nacional

Estamos a la puerta de un evento democrático, que marcará un hito histórico en Panamá.

Estamos a la puerta de un evento democrático, que marcará un hito histórico en Panamá, pocas veces apreciado en las elecciones por las técnicas y métodos utilizados.

Somos un país pequeño, con una población para ejercer el sufragio de 2 millones 416,866 electores. Del total de ciudadanos con el derecho al voto, un millón 441 mil 290 votantes están inscritos en algún partido; 975,576, no. Unos 320 mil jóvenes, votarán por primera vez el 4 de mayo. Esta realidad envía señales a los candidatos y, particularmente, a la persona que resulte favorecida con el voto.

Así las cosas, existe un fraccionamiento en las fuerzas políticas. Existen intereses políticos, económicos, sociales, comerciales y de otra índole. Esta reflexión del ambiente político indica que existen fuerzas que, en su momento, podrían inclinar los resultados finales. Es una fuerza significativa que podría ejercer un peso específico.

Qué sugiere este momento para Panamá. Tomando en consideración, en primer lugar, el megaproyecto de la ampliación del Canal, obra cumbre del mundo; las fuertes inversiones nacionales, las presiones internacionales ante el crecimiento económico del país, que debería llegar a todos los estratos sociales para minimizar el grado de miseria, pobreza, frente al paternalismo, la desnutrición y otros elementos sociales que debe fijar las miradas hacia la producción nacional para ser menos importadores de riquezas, nos conduce a un alto y, retrospectivamente, lanzar la mirada al país profundo, como lo llamara el ilustre pensador don Justo Arosemena. Este paréntesis exige desprendimiento de intereses y, mediante una evaluación nacional de la problemática, corregir rumbos y errores y echar a andar el carro del progreso y desarrollo por caminos certeros.

Independientemente de quien se adjudique el triunfo en las urnas, mediante el voto legítimo, honrado, debidamente escrutado y sin triquiñuelas, como virtual PRESIDENTE y ante una fuerza política adversa, y para lograr una eficaz gobernabilidad que responda a los mejores intereses, a mi juicio, se impone UN GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL respetuoso de las ideas, capaz de colocar las diferencias que hayan surgido con el fragor de la campaña política, en una mesa de diálogo, para integrar un gobierno participativo dispuesto a gobernar con los mejores ciudadanos; con personas escrupulosas, ecuánime e intachable. Las heridas y cicatrices de un momento crucial, de insospechable agresividad, merece nuestra atención.

Parodiando al Libertador: si no hay un respeto por la Patria, por las leyes y las autoridades, la sociedad es una confusión, un abismo. Busquemos el camino de la justicia, el orden y la ecuanimidad, para que impere la UNIDAD NACIONAL, una opción para entrar a resolver la problemática nacional, prioritariamente, y luego los conflictos externos.

EXLEGISLADOR