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27 de Jan de 2021

Guillermo Rolla Pimentel

Columnistas

Política social

La lucha generacional por la independencia ha tenido un solo objetivo fundamental: la soberanía.

Política social
Política social

La lucha generacional por la independencia ha tenido un solo objetivo fundamental: la soberanía. Aunque haya tenido una evolución irregular y pasado por etapas de desviación metodológica.

Las circunstancias políticas otra vez nos ponen riesgos y en las encrucijadas de la historia. En 1968, el panameñismo ganó las elecciones, pero fue víctima del golpe militar con un gobierno de extrema derecha promovido por Estados Unidos para permanecer 30 años más aquí y con los tratados, mantenernos aun como protectorado. Luego trajeron a los comunistas para que le dieran una tónica socialista imitando al panameñismo. Pero el social panameñismo no es stalinista caribeño, ni capitalista salvaje. Su aspecto social tiene sus raíces europeas de Francia.

Los dictadores copiaron algunos aspectos sociales, pero al final siguieron con su tráfico de armas y drogas que los llevaron a la nefasta invasión. Nos dejaron su sistema dictatorial, su juega vivo y un Tratado de Neutralidad que sirvió de excusa para invadirnos. Hoy nuevamente la trayectoria política y la credibilidad la vuelve a reconocer el pueblo, dándole el gobierno del país al pensamiento Panameñista y al partido Popular. El nacionalismo auténtico, su democracia basada en la decisión popular y su lealtad al desarrollo social para poner al Pueblo primero para un Panamá mejor, son los valores que el electorado consciente ha reconocido. Así como también su repudio a las formulas dictatoriales y a los abusos de la oligarquía económica soberbia, corrupta y codiciosa.

La inadecuada distribución de los bienes producidos es una de las causas de la pobreza. El neoliberalismo salvaje mimetizado de populismo militar dio una imagen progresista que encubría las lacras del tráfico de armas y drogas. Estas realidades reaparecen ahora como fantasmas y revelan las contradicciones internas que trajo la dictadura, y que todavía persisten (neoliberales y tendencia ).

La deuda externa del despilfarro y sobrecostos, así como la ampliación del canal, que ya con anticipación las bases panameñistas habían advertido la prioridad que tenían las inversiones en desarrollo social, sobre el gastar en el ‘ pro mundi beneficio’ comercial; y que ahora las empresas contratadas les faltan 1000 millones de dólares para terminar la obra. El panameñismo es el pueblo mismo luchando desde las calles, las montañas, la cárcel, la TV y los periódicos creando opinión, la cárcel, el exilio y la muerte.

La capacidad , honestidad y lealtad al desarrollo social en libertad y su heróica lucha por la justicia social ha llevado al panameñismo a buscar las bases científicas y éticas programáticas y solicitar la participación de toda la ciudadanía lejos de egoístas intereses y la dependencia a presiones transnacionales salvajes que atentan contra el trabajo productor de nuestros trabajadores y empresarios. El pueblo de carne y hueso salió debajo de las piedras y definió el estilo de gobierno que quiere para nuestro progreso. La trayectoria y credibilidad del panameñismo fueron los argumentos sociológicos sólidos que se sobrepusieron a todas las maniobras de mercadeo que se utilizaron.

Ahora hay que superar todos los errores de políticos del pasado, corregirlos, hacer justicia y superar la impunidad para que no se vuelvan a repetir las prácticas negativas. Las patéticas distorsiones del transfuguismo, de las inversiones electorales con fondos estatales, y todas las prácticas que han desprestigiado la política electorera deben ser eliminados. La esencia misma del pueblo consciente de su trágica historia y socioeconomía dependiente de las presiones macroeconómicas que amenazan el continente, y ante lo cual se rebela en busca de un latinoamericanismo con diferentes matices de justicia social, y que aquí tiene que encontrar una salida de unidad nacional ejecutiva en el nacionalismo a lo panameño.

El 9 de enero 64 se fijaron objetivos que incluían políticas con actitud nacionalista de bien común y progreso para todos, que en concreto deben tomar las acciones comunes en Asamblea, para coordinar el trabajo conjunto; para en libertad, hacer que el crecimiento económico que nos da nuestra posición geográfica se distribuya armoniosamente, dando preferencia a los más pobres, a nuestros hermanos indígenas . Los traumas del pasado tienen que compensarse y dejar nuestra historia real con lo bueno y lo malo, que nos sirvan de experiencia para hacer camino al andar y que no se violen los derechos humanos nunca jamás. Que se aclare la historia, se indemnice a las víctimas, perseguidos, desaparecidos, exilados. Que se atienda a los voceros del pueblo, los que valientemente expresan y exigen el respeto a la libertad de expresión, los que mantienen viva la historia aleccionadora, los que argumentan para que se satisfagan las fundamentales necesidades populares de salud, educación y alimentación y que los trabajadores deban merecer con plena dignidad un trabajo bien remunerado que las empresas con función y con justicia social deben cumplir. El himno nos dice muchas cosas bellas que debemos llevar a la realidad para todos trabajar por un Panamá mejor y poner al pueblo primero.

MÉDICO