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28 de Oct de 2020

Edwin Silvera

Columnistas

El futuro de una ciudad

Cuando se funda una ciudad se escoge un sitio que inmediatamente le da el rumbo al nuevo asentamiento

Insisto en que las ciudades tienen vida, sufren cuando están llenas de basura, ríen cuando las iluminan. Así mismo las ciudades tienen una fecha de nacimiento.

Cuando se funda una ciudad se escoge un sitio que inmediatamente le da el rumbo al nuevo asentamiento de cómo será su destino. Lo más importante es saber en cuanto a este planteamiento cuál es el rumbo de Santiago de Veraguas. Si no estamos claros en relación al tema, entonces la ciudad seguirá creciendo sin planificación.

En base a estos hechos históricos y geográficos, Santiago desde su primer día de fundación, que según las crónicas de Juan Diez De La Calle, está cerca del 23 de octubre de 1621; fecha no aprobada después de cuatro siglos, tiene su destino bien definido. Esta ciudad está estratégicamente bien ubicada y fue diseñada para ser la ciudad del Comercio, Educación, Espectáculo y del Encuentro.

No hay ninguna ciudad de ningún país que esté ubicada en el centro en donde se concentra la mayor población de cualquier determinado país, que no tenga un desarrollo explosivo, como en efecto lo es Santiago en el caso panameño.

En ese sentido tenemos que diseñar proyectos basados en cómo podemos como centro del país, como centro de acopio, como paso obligado, como ciudad equidistante de las otras ciudades, atraer constantemente a visitantes a que vengan y disfruten de un momento de diversión, de esparcimiento y que puedan sobre todo encontrar en nuestra ciudad todo lo que deseen; desde una aguja, hasta una poderosa máquina.

Hay que posesionarse del renglón espectáculo y diversión, diseñando parques enormes de recreación con lagos, tobogán, senderos, zoológicos, jardines botánicos, casa club, trenes eléctricos para paseos dentro del parque etc.

También convertir a Santiago en la ciudad expositora del país, construyendo un centro gigante de espectáculos en donde se puedan montar por lo menos una gran exposición a nivel nacional cada tres meses y otros espectáculos, como conciertos musicales y eventos deportivos. Así es que deben pensar un alcalde y un representante y no proyectos minúsculos de banquitas y pequeños recintos.

La visual del inversionista criollo debe enfocarse en lo moderno y no en edificaciones desfasadas en cuanto al diseño arquitectónico, si no vendan sus lotes y espacios y denle paso a los extranjeros que deseen invertir en la ciudad.

Luego de sobrepasar los 100 000 habitantes, más una súper población flotante, ya es hora de que veamos todo desde otro ángulo, que no es otro que el del visionario y no el del miopía. Obviamente, hay que pensar en los servicios públicos de aguas servidas, recolección de desechos sólidos, consumo energético, urbanismo y todos los aspectos que son inherentes a una ciudad que va a su pleno desarrollo e inmersa en un país que quiere ser del primer mundo.

AGRÓNOMO