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21 de Jan de 2020

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

Un aplauso al Crisol de Razas

"‘Se ha anunciado que en el programa se hará un impasse. ... así se podrán valorar sus aspectos positivos y negativos.."

Moncada en la Corte, Pérez en la Policía, Bonissi en la Procuraduría, Villamonte en Anati, el de las cuñas sucias en Turismo y la González en Migración, reflejan esa tónica de los que se fueron de nombrar gente que estaban en todo menos en ejercer sus funciones correctamente y para lo que habían sido designados. En Migración, con muchos cuentos chinos que nunca se investigaron, hubo que reemplazar a mi exalumna María Cristina González, y lamentablemente salió muy trasquilada por su actuación allí, así como al final de las elecciones con lo del ilegal ‘call center’ que dirigía, pagado con fondos públicos por el impune Sergio Gálvez en la Asamblea.

Sin embargo, lo malo que se escuchaba en Migración se acabó desde que nombraron a los comisionados de la Policía Nacional como director y subdirector, respectivamente Javier Carrillo y Rolando López, personas a quienes no conocía. Tan efectiva y prístina fue su actuación al frente de tan desprestigiada entidad que ambos quedaron dentro del nuevo Gobierno, Carrillo al frente nuevamente de Migración, y López como jefe del Consejo de Seguridad.

Como una de las principales actividades de Migración ha estado el programa migratorio Crisol de Razas, facilitador de trámites para muchos extranjeros en el país. Criticado xenofóbicamente por algunos y apoyado por algunos sectores del país y por los beneficiados que ven que, como dice el lema de nuestro escudo, Pro Mundi Beneficio, encuentran la posibilidad de convertir a Panamá en su segundo hogar, dándoles la oportunidad de permanecer y trabajar en el país, en una forma menos flexible que como antes había ha sido, aportando a nuestro desarrollo. A fin de cuentas nuestro país se ha formado como un crisol de razas. Somos una mezcla de todo, la mayoría de nosotros. Esa mezcla multicolor ha sido una de las principales características de la nacionalidad panameña.

Estuve presente en el último Crisol de Razas, donde se beneficiaron más de doce mil ciudadanos extranjeros. Los controles que percibí, muy diferentes a los que opositores del programa mencionan, son muy exigentes. Como una coladera, en cinco lugares diferentes, se verifican los aplicantes, sus antecedentes y perfiles. Tanto es así, que a través de esos controles de diferente índole dirigidos por expertos, se detectó el interés de un mara salvadoreño de acogerse a los beneficios del programa. Muchos que no llenaban requisitos exigidos fueron rechazados.

Se ha anunciado que en el programa se hará un impasse. Me parece bien, porque así se podrán valorar sus aspectos positivos y negativos y se podrán mejorar algunos para el futuro. No es un secreto que el país requiere de mano de obra especializada para los tantos retos que a corto y mediano plazo tiene que afrontar y que, muchos de esos que se acogen al programa, además de haber vivido mucho tiempo aquí, ayudan a suplir esa falta que nos hace falta.

Mi reconocimiento al personal de la Dirección de Migración por el esmero para que este programa funcione adecuadamente, así como al eficiente equipo humano del Ministerio de Desarrollo Laboral que allí colaboraba. Sentí que una maquinaria oficial empujaba con bastante orden y precisión un programa que tanto beneficio produce a nuestro país y tantas esperanzas de una nueva vida ofrecen a los amigos extranjeros que se acogen a él.

En jornadas larguísimas, la última de más de doce horas, esos funcionarios, quizás sin recibir el pago de horas extra, dieron todo de sí para que el programa culminara exitosamente. ¡Enhorabuena!

*ABOGADO Y POLÍTICO.