28 de Nov de 2022

  • Marcelino Rodríguez

Columnistas

Precaristas al acecho

.. han logrado establecerse en comunidades y barriadas sin necesidad de invadir terrenos ajenos, lograron construir sus casas con esfuerzo..

Desde la creación de la Reforma Agraria en los años 1964-1968, siendo presidente la República don Marcos A. Robles, que permitía que las personas que ocupaban o trabajaban las tierras tuvieran opción para ser dueñas de las mismas, se contribuyó a que cientos de campesinos lograran trabajar sus propias tierras, que estaban en manos de terratenientes que controlaban todo desde sus oficinas privadas en la ciudad de Panamá. El Gobierno de los militares, 1968-1989, continúo con este programa económico-social, que dio paso a los Asentamientos Campesinos que, sin duda alguna, beneficiaron a las clases campesinas humildes del país.

El programa estaba dirigido a miles de campesinos y otros hombres del campo, como los asentamientos humanos que se dedicaban a las labores agrícolas, hasta que alguien se la ingenió para hacer negocios con las mismas y aparecieron precaristas profesionales y políticos corruptos, que aglutinan a las personas de escasos recursos y los invitan a invadir terrenos privados o del Estado, que están destinados para obras de interés social o educativo.

Arraiján, un poblado de gente sencilla, no escapó de esa realidad y en 1979, cuando revierten las tierras de lo que era Zona del Canal, los políticos con poder de mando permitieron las invasiones de esas tierras y personas ajenas al distrito se establecieron en un bolsón de comunidades pobres, sin medir las consecuencias, ya que no permitieron que quedara tierra alguna para el desarrollo económico y social, inclusive un Palacio Municipal, pues actualmente la vieja estructura data de 1936 y está a punto de colapsar.

Hoy, se repite la historia, personas procedentes del interior del país, incluyendo indígenas gunas, invadieron terrenos que bautizaron con el nombre de ‘Tierra de Bendición’ para confundir a los que se oponen, pero lo peor es que quieren que el Gobierno expropie las mismas, violando las leyes que regulan la tenencia de tierras y amenazan con protestas, cierres de vías y agresiones personales a funcionarios del MIVI, lo que indica que, de ceder las autoridades, Panamá será un caos y todo el que quiere algo, sencillamente hace su berrinche y logra su objetivo.

Los moradores de Arraiján que han logrado establecerse en comunidades y barriadas sin necesidad de invadir terrenos ajenos, lograron construir sus casas con esfuerzo, dedicación y amor, ejemplo que deben seguir los precaristas profesionales que utilizan las necesidades de la gente humilde para sus propósitos políticos y económicos, situación que el Gobierno debe detener.

El MIVIOT contempla programas de soluciones residenciales para familias de pocos recursos económicos, como ‘Techos de Esperanzas’, lo cual deben aprovechar las personas que necesitan vivienda. De lo contrario, el pueblo de Arraijan saldrá a las calles y pondrá fin a esta aventura de políticos trasnochados que explotan las necesidades de las gente humilde, sean estos de Arraiján o cualquier parte del país, ante el silencio cómplice del supuesto gobernador de la Décima Provincia, el alcalde y los representantes de Arraiján.

PERIODISTA