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27 de Nov de 2020

Antolino Herrera Castillo

Columnistas

¿Estamos realmente en Navidad? (II)

En este asunto participan los medios de comunicación, los comerciantes, industriales y todo aquel que espera hacer un buen negocio.

En este asunto participan los medios de comunicación, los comerciantes, industriales y todo aquel que espera hacer un buen negocio a costa del desenfreno navideño. Y, pensar que la Navidad es la conmemoración del nacimiento del Cristo, pocos saben que la llamada salvación de todo hombre y mujer que vino al mundo ya fue negociada hace 2014 años y el precio pagado fue la misma sangre de Jesús. Porque no hay otra manera para redimir sino a través de la sangre.

Para los ateos esto es una sarta de tonterías. Si consultas a uno de los científicos más connotados de la actualidad como Stephen Hawkins te diría que después de la muerte no hay nada, solo silencio, sin afán ni glorias. A Hawkins se opone Gandhi, y Gandhi no es cualquiera. Él dice que de no existir el más allá, sería una burla. Porque debe haber compensación después de una vida de sufrimiento, penas y dolores, entre alegrías fugaces. Como la mente creativa, la mente divina no comulga con la burla se deduce la existencia de un más allá.

El problema que tenemos hoy en día es que nuestras universidades son ateas, y otros centros de enseñanza. No nos entregan un título de ateos, pero sin duda lo llevamos. Esto parece en extremo peligroso. A la luz de los acontecimientos de hoy, la ciencia y la religión no se desligan sino que son aliadas en la búsqueda de la verdad.

Volviendo al punto del comerciante, ¿por qué te apropias de la Navidad de Jesús?, ¿por qué no mejor un mes de recogimiento?, o ¿por qué no hacemos tablas; quince días de recogimiento y quince días de negocio?, Pero no, ¡lo quieres todo para ti. La avaricia ha matado a más de cuatro.

En Panamá, hoy día, unos angelitos se esfuerzan por demostrar a un pueblo de su casta inocencia. Si aceptamos estas cosas no podrá haber paz, sino mantenernos en esta zona de destrucción y muerte como ha sido en los últimos veintitrés años.

¡Una feliz navidad tanto para los engañosos, los engañados y los consientes!

*ECONOMISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO