Temas Especiales

05 de Apr de 2020

Eduardo A. Reyes Vargas

Columnistas

Prepotencia. ¿Nueva cultura nacional?

Cotidianamente estamos observando en medios de comunicación la presencia de esta conducta

Prepotencia: Dominio, poder superior al de otros y, en especial, abuso de ese poder.

Así se define esta actitud asumida en especial por personas que se sienten con algo de poder.

Cotidianamente estamos observando en medios de comunicación la presencia de esta conducta.

Muy recientemente en unas jóvenes, luego la hija de una diputada de la República y en ocasiones servidores públicos con o sin uniformes.

Es realmente bochornoso e irracional que no se entienda que cualquier poder cesa. Y en el caso del político suele ser efímero.

Quienes profesan cualquiera religión o filosofía de vida saben que la prepotencia y su protagonista, el prepotente, violan todo derecho humano.

En una democracia o, al menos, su caricatura, esta conducta debe ser rechazada, No importa si la ejerce un pobre o un rico.

Es detestable. Y muchas veces unida a la soberbia.

Ojalá en nuestras escuelas, templos religiosos, asociaciones cívicas, gremios públicos, empresariales o de obreros, se insista más en que la humildad se enarbole como bandera de la vida. Que ella sepulte la prepotencia.

Ser humilde no es ser tonto, pendejo o zoquete. Es una virtud que fenece cada día en nuestra sociedad. Humildad es la actitud de la persona que no presume de sus logros, reconoce sus fracasos y debilidades y actúa sin orgullo.

Recordemos que el poder político o económico, que es su mayor detonante, suele desaparecer.

En este Panamá, muchos prepotentes han caído desde ese falso altar que ellos se construyeron y otros guardan o esperan prisión.

Felicitamos a esa dama que, reconociendo la falta de su hija, pidió públicamente sanciones. Digna y admirable actitud que intenta no perpetuar esa insana conducta.

Que no se consolide esta conducta en Panamá, pues será un factor adicional de violencia.

MÉDICO INTERNISTA.