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28 de Feb de 2020

Jorge E. Ruiz A.

Columnistas

¡Pedimos justicia!

En términos legales, es a la Corte Suprema de Justicia, en última instancia, a la que le compete dar el fallo en relación a múltiples controversias.

Todos, en diferentes circunstancias, pedimos justicia, porque consideramos que, en términos generales, la justicia debe dar a cada uno, honestamente, lo que le corresponde.

En términos legales, es a la Corte Suprema de Justicia, en última instancia, a la que le compete dar el fallo en relación a múltiples controversias. Creemos, que se señalan plazos para ello o, por lo menos, que tal acción no debe demorar. Pero es el caso, y hay muchas denuncias al respecto, que expedientes demoran años sin que siquiera sean repartidos para su debido proceso.

Hay muchos ejemplos, pero tomemos el de alguien que por especiales circunstancias tiene que depositar en efectivo o cualquier otro bien que respalde una fianza, para garantizar que el sindicado no sea detenido y que, en el momento señalado, esté presente en la audiencia.

Resulta entonces que el expediente llega a una de las oficinas de esa importante y máxima autoridad en administración de justicia, para que se reparta y llegue al despacho del magistrado que será ponente del fallo.

Eso nos parece, y así nos lo han confirmado ciertos abogados, que tal acción no debe demorar mucho; sin embargo, en ocasiones y tras múltiples e infructuosos intentos, los interesados admiten la demora y la impotencia cuando al reclamo, la más corriente de las excusas es que hay mucho trabajo y que no hay suficiente personal. ¿Demora ficticia o real?

Ha pasado ya un buen tiempo y al fin se hace el reparto y llega el expediente al magistrado ponente. Otra odisea. Están pasando los años y no se vislumbra el fallo. Los magistrados, al ser requeridos por alguien que puede hacerlo, algunos tienen la misma excusa relacionada con el volumen de trabajo y le agregan el de expedientes con casos de ‘alto perfil', que requieren de un concienzudo estudio.

Pasan otros años y quien ha cubierto la fianza, de dinero en efectivo, o con una o dos fincas como garantía, ha perdido la ocasión de hacer alguna otra transacción comercial con ellas, o simplemente no avizora el tiempo en que podrá utilizar el bien en lo que mejor le convenga. Y no falta alguien que le diga que quizá pueda perderlas.

En fin, todos pedimos justicia y esperamos que las autoridades la administren con la honestidad y el tiempo correspondiente, pero es frustrante y desespera verlo pasar y que este no llegue. Se ha dicho y comprobado que, ‘la justicia tardía, no es justicia'.

Podemos agregar que: ‘la justicia cuenta con un sustento cultural, compartido a nivel social sobre qué es bueno o qué es malo y un fundamento formal determinado por leyes escritas aplicadas por los tribunales'. Solo eso pedimos.

PERIODISTA