Temas Especiales

28 de Oct de 2020

Ricardo D. Salcedo Suárez

Columnistas

Ejercicios de humanismo

‘... Néstor Darío M. Jaén F. —conocido coloquialmente como ‘Lío ' y nacido el 29 de octubre de 1935—...'

Al cumplirse otro aniversario del deceso del sacerdote jesuita Néstor Darío M. Jaén F. —conocido coloquialmente como ‘Lío ' y nacido el 29 de octubre de 1935—, resulta siempre oportuno y edificante recordar su acendrado humanismo, complementario de todas las otras facetas y virtudes de una personalidad excepcional, máxime cuando acerca de otras personas algunas interpretan su servicio al prójimo como simples objetivos político-religiosos.

Su formación escolar y cultural, y sobre todo las conductas y enseñanzas religiosas, fueron un vector que produjo en su espíritu un vibrante humanismo. Este se tradujo en una permanente vocación en ayudar al prójimo, en cuanto aspecto material o espiritual lo necesitase, conduciéndolo a encontrar nuevos horizontes de bienestar o de curación, por amor y aprecio, independientemente de su situación religiosa, política, social, étnica o de género humano.

Para Néstor era lo mismo aplicar esa visión de solidaridad, tanto en dirigir excursiones turísticas religiosas como en asistir a ritos en sinagogas o templos Bahá'ís, episcopales o evangélicos; como en prestar servicio social voluntario en su país o en el extranjero —tal cual lo hizo en un dispensario de uno de los barrios más pobres de Madrid, también en el Peñón de los Baños en México, también en Medellín, y con campesinos e indígenas en Panamá—; como en integrar una comisión con los Pastores Ernesto Weigand, de la Iglesia Luterana, y Alcibíades López, de la Iglesia Bautista, para buscar con el militar Noriega, en reunión directa con él, su salida pacífica del poder político que evitara enfrentamientos que ocasionaran gran daño al país; como en proponer y obtener que el Ministerio de Educación estableciera, a nivel de estudios universitarios, un servicio social obligatorio.

Pero no todos los proyectos humanistas cristalizaron. Así como fracasó la gestión con Noriega, tampoco pudo desarrollar la de crear Comunidades de Vida Cristiana en diferentes lugares que conformaran núcleos de personas, sencillas y de bajos recursos, que se reunieran regularmente para crecer en espiritualidad, solidaridad y amor. A la larga este proyecto tendría, presumiblemente, unas consecuencias enormes en el ambiente social en Panamá para reducir, frenar y prevenir desvíos delincuenciales en la conducta de personas descarriadas; ofrecer orientación en educación sexual, en abstención o en suspensión de reproducción humana, en convivencia familiar armoniosa; y alcanzar el pleno respeto hacia el prójimo. Todo ello sin atenerse al impulso gubernamental del país para lograrlo.

No obstante, sí han prosperado los ‘Talleres de Jesús en los pobres ', programa de ayuda social de autogestión, fundado por Néstor, para que los desvalidos tuvieran una esperanza y oportunidad de mejorar su calidad de vida por medio de un novedoso trabajo. Al respecto, se han desarrollado más de cien proyectos, entre los que se encuentran: cooperativas, taller de modistería, granja autosostenible, panadería, etc.

Con similar propósito logró hermanar a gente económicamente pudiente, de algunas parroquias céntricas, con las de pocos recursos de otras en la periferia de la ciudad, para que trabajaran en confraternidad en realizar giras médico asistenciales a comunidades rurales, que no solo brindaran servicios médicos y odontológicos, sino ayuda en amplia gama de actividades sociales.

En otra iniciativa —que felizmente otro sacerdote por su cuenta ha continuado, siguiendo su ejemplo— organizó y condujo excursiones turísticas a santuarios y a sitios impregnados de gran religiosidad, como a: Tierra Santa, Lourdes, Fátima, la capilla de la Virgen de la Medalla Milagrosa, la Catedral de San Pedro y la capilla Sixtina, y hasta al monasterio Meteora, regentado por sus grandes amigos, los monjes Kalambaka ortodoxos griegos.

Producto de tal humanismo fue su sencillez, cordialidad, compromiso con los pobres, autoridad moral, amplitud, y elevada espiritualidad; todos atributos de un perfil como los de un papa... que en su infancia soñó llegar a ser.

INGENIERO CIVIL.