25 de Feb de 2020

Juan Carlos Más S.

Columnistas

Espanto en Isla Tortuga (II)

Los abogados trabajan con la formalidad de lo legal y en consecuencia este tema trasciende a la visión propia de su disciplina

En la entrega anterior de este articulo seriado anunciábamos que seguidamente a una necesaria referencia a los orígenes de las islas-paraísos piratas aludiríamos al clima de inquietud y pánico en nuestra Isla Tortuga, que no es la ‘Isla Mágica ' de Sinán sino el ente político llamado Estado panameño.

Lo mágico consiste en que al tratar la categorización del país como paraíso fiscal, se otorga a la situación del Estado en el ambiente tributario internacional la categoría de entelequia; es decir, concepto que justifica su origen por su fin y regresa a justificar sus fines por su origen. En consecuencia lo legal adquiere vida autónoma, sin acudir a la justificación de los fines. Los paraísos son legales por estar en la Ley, y punto.

Se separa con profunda formalidad lo legal de lo ético. En consecuencia, que a una mujer acusada de adulterio se le aplique en Arabia Saudita la pena de muerte por lapidación, es admisible, porque es lo legal en ese país. Si en ese Estado feudal, pero ‘amigo de la democracia occidental ', se le corta la mano a un jovenzuelo que hurtó una manzana es legal, y si a un empresario que mediante un click en una computadora esfumó millones de dólares es legal que se le prive de la computadora, porque ese fue el órgano pecador. En fin que lo legal no tiene que ser ético y justo.

En sentido contrario señalamos que el acortamiento de la distancia entre lo legal y lo ético marca el avance de la civilización hacia la justicia real: mientras más ético y justo sea lo legal más civilizado será.

La realidad tras la parafernalia jurídica es que el dinero que se esconde es dinero sustraído a los pueblos y que se sustrae de la vista de los afectados, ya sean estos pueblos, familiares o socios. En fin, que se oculta por algo ‘non sancto '. Los abogados trabajan con la formalidad de lo legal y en consecuencia este tema trasciende a la visión propia de su disciplina.

En la visión estratégica global hay que comprender que EE.UU. ha emprendido una titánica tarea de refinanciarización de su economía en contra de sus competidores, dentro de los cuales se destaca China que es acreedor fuerte y tiene una elevada proporción del dinero yanqui. Ahora las sardinas claman porque el tiburón amigo, que siempre les dejó algo del botín, se olvida de ellas y pretende quedarse con toda la presa. En rigor de verdad no es injusticia yanqui sino simple sobrevivencia. Todo el mundo clama, por consiguiente todo el mundo pareciera estar loco. En medio de la polvareda producida por el galope de las noticias, nadie se da cuenta a quién ladran los perros. El tema se ha usado para atacar a Putin, lo que es un indiciador indirecto del éxito de Putin: ‘Ladran Sancho, es señal de que cabalgamos ' (comentaría sin duda el aludido).

¿Y la patria qué? ¿Cómo interpretar el redoble de tambores y las clarinadas llamando a defender la patria? Bien, entendamos que la patria no es la financiera: en Panamá, como en toda sociedad, hay dos países encerrados; en uno, la patria de los que tienen fortunas que perder; y, la de los que no tienen más que su esfuerzo diario como patrimonio personal.

Al final de todo esto salimos reforzados con nuestro conocimiento geográfico: ya sabemos que Panamá tiene dos costas, una atlántica y otra pacífica, pero en el mapa político tenemos tres costas: costa arriba, costa abajo y costa afuera (‘offshore '). Solo Suiza nos gana, ya que tiene ‘offshore ' sin conocer el mar.

MÉDICO Y ESCRITOR.