Temas Especiales

26 de Feb de 2021

Gustavo Espino

Columnistas

Hacia una cultura de aseo e higiene médica

Estamos viviendo una creciente amenaza proveniente de lo que parece ser —a todas luces— una pandemia de A (H1N1) en nuestro país

Estamos viviendo una creciente amenaza proveniente de lo que parece ser —a todas luces— una pandemia de A (H1N1) en nuestro país. La gravedad de la situación amerita que las autoridades sanitarias tomen todas las medidas posibles para evitar la propagación del letal mal. En este orden de ideas, deseo hacer mi humilde contribución, en mi calidad de ciudadano panameño y médico que ha dedicado parte de su vida a la atención de los más humildes en el sector público de la salud.

Considero que somos, los profesionales dedicados a la atención de pacientes en centros clínicos y hospitalarios, los primeros que debemos dar el ejemplo sobre lo que a aseo e higiene respecta. Nunca está de más insistir en el tema del lavado de las manos constante, pero observo a diario personal hospitalario (médicos, enfermeras, laboratoristas, terapistas, etc.) saliendo de los nosocomios a lugares de alta aglomeración de personas (centros comerciales, calles, buses, metro) con la vestimenta de atención a pacientes. En otros países, esto constituiría justificación para una sanción administrativa o para —al menos— un llamado de atención.

Cada vez son más los estudios que señalan que los uniformes de médicos y enfermeras pueden contener desagradables sorpresas. La última prueba de este peligro invisible lo aporta una investigación publicada en la ‘American Journal of Infection Control ', en la que se constata que más de un 60 % de la ropa que se usa en atención a pacientes contiene bacterias potencialmente peligrosas.

Para conocer la presencia de la contaminación de los uniformes médicos por estos patógenos, investigadores del Centro Médico Shaare Zedek, de Jerusalén, Israel, tomaron muestras de tres partes de los uniformes de 75 enfermeras y de 60 médicos, de los bolsillos, de la zona abdominal y de las mangas. Tras el análisis de las muestras, los investigadores de este hospital de 550 camas encontraron que el 65 % de la ropa de enfermería y el 60 % de las batas de los médicos albergaban patógenos. De éstos, 21 cultivos de los trajes de enfermería y seis de los uniformes médicos contenían microorganismos multirresistentes a fármacos, incluidos ocho que estaban contaminados por la bacteria estafilococo resistente a meticilina (MRSA, según sus siglas en inglés). Aunque los uniformes por sí mismos no eran un riesgo directo para la transmisión de la enfermedad, estos resultados indican una prevalencia de las cepas resistentes a los antibióticos en un estrecho contacto con los pacientes ingresados.

En nuestro Panamá, urge la toma de medidas por la situación expresada inicialmente. Las autoridades del Minsa no pueden seguir de espaldas a esta realidad. Constituye su deber asegurar que las lavanderías que tratan ropa del personal médico sean las adecuadas. Si las instalaciones estatales se han quedado desfasadas, es imperante tercerizar este servicio para evitar riesgos a la salud de la población. Esperemos que las medidas sean tomadas, ya que mientras redacto esta nota hay panameños cayendo víctimas del mortal virus gripal.

MÉDICO