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29 de Mar de 2020

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Ernesto A. Holder

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El engaño mediático

Lograda la ventaja sin repercusiones contrarias para él, retornó sobre lo ensayado

El engaño mediático
El engaño mediático

El engaño mediático nos está asfixiando con mensajes de suprema alegría y otros que infunden un profundo temor. Una versión de este artículo fue publicado hace unos cinco años y la cosa parece empeorar.

Nadie sabe cuándo ocurrió, pero en algún momento de la evolución social humana, alguien se dio cuenta de que podía, por medio de la persuasión, timar a una o muchas personas. Muchas veces por el simple hecho de ganar espacio y lograr ventaja para subsistir. Me puedo imaginar la primera vez que sucedió. El pícaro intercambia un favor de importancia por otro menos valioso, por medio del convencimiento amigable y delicado, la distracción y el acomodo y reacomodo de la realidad. Funcionó.

Lograda la ventaja sin repercusiones contrarias para él, retornó sobre lo ensayado. La planteó como teoría empírica para volver a aplicarla bajo otras circunstancias. Funcionó nuevamente. Y así sucesivamente, generalmente con sagacidad, fue mejorando y afinando los elementos disuasivos para que su vehículo de supervivencia fuera más sofisticado y convincente cada vez.

Stephen Littlejohn y Karen Foss en su libro ‘Theories of Human Communication ' sostienen que: ‘La creación y desarrollo de una teoría es una actividad social humana: las personas las crean, las ensayan o ponen a prueba y evalúan sus resultados... '. Estas prácticas de persuasión engañosa ya formuladas en una teoría y puestas en práctica por el primer timador, rápidamente fueron generalizándose (como siempre, toda actividad es plagiada por otros). Littlejohn y Foss agregan que: ‘... como actividad social, la formulación de teorías se realiza en el seno de comunidades de investigadores quienes conocen y comparten una serie de prácticas comunes '.

Es así, como a lo largo de los tiempos, en el seno de los diversos grupos humanos que fueron poblando la Tierra, emigraban embusteros y farsantes de localidad en localidad y se ubicaban en los mercados comunales, las aceras de las calles con la puja y repuja cotidiana. Había que tener cuidado y suspicacia en las negociaciones y transacción de un bien por otro, o de un servicio por otro. Según el diccionario urbano, en el siglo XIX vendedores ambulantes vendía como maravilloso aceite de culebra; un elixir con garantías de que era la cura para todos los males. El término ‘aceite de culebra ' se popularizó como un concepto peyorativo atribuible a todo producto que se ofrecía con propiedades fantásticas envuelto en un proceso de comunicación persuasivo y engañoso.

Desde entonces y aprovechando el advenimiento de toda clase de herramientas para alcanzar los objetivos de dominación y no siempre para fines positivos, individuos y grupos han aprovechado los conocimientos sobre los efectos y la función de los procesos persuasivos de comunicación para ejercer control y dominio sobre grandes sectores del conjunto humano.

A mediados del siglo pasado, Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de Adolfo Hitler, lo definió tan cáustica y lúcidamente cuando formuló y puso en práctica su famosa teoría: ‘Una mentira repetida mil veces se convierte en realidad ' (‘... a lie, if audacious enough and repeated enough times, will be believed by the masses '). Desde entonces, los grandes centros de poder han continuado con la manipulación de los procesos de comunicación a todos los niveles, principalmente a través de la propaganda y la publicidad. La tendencia en estos tiempos que vivimos es la de redefinir las teorías y prácticas de comunicación fundamentados en un goebbelismo modernizado en la promoción masificada de mensajes subliminales a cada momento y en cada vehículo comunicacional para el control de casi todo.

Estas estrategias manipulativas han tamizado todas las actividades. Ya no es importante el discurso centrado en ideas filosóficas o ideológicas para ganar, sumar y mantener adeptos. Ya no son necesarias las ideas visionarias para mejorar la condición humana. Lo que importa es la estrategia mediática que diseña, ‘el grupo de creativos ' de los equipos de comunicación. Ellos definen los mensajes, su propósito y el alcance de los mismos. La dinámica entre emisores y receptores basados en un goebbelismo perverso y desmesurado es su filosofía; ‘mentiras audaces ' es lo que impera en estos mercados modernos y trabajan afanosamente para desviar los progresos que ha alcanzado la humanidad en términos de convivencia decente, crecimiento social y cultural.

Cuidémonos de las malsanas intenciones de varios sectores con mensajes que desinforman a la ciudadanía sobre el Programa de Educación Integral de Sexualidad. Se han pintado de embusteros.

COMUNICADOR SOCIAL.