Temas Especiales

31 de Oct de 2020

Antonio Graell Flores

Columnistas

La paz y el perdón

En primer lugar, tenemos a los fabricantes de armas. Sin guerra, se fregó el negocio

Qué bueno y divino es que Dios nos perdone todas nuestras iniquidades, equívocos, pecados, errores, maldades, mentiras y engaños; sin embargo, somos muchas veces incapaces de perdonar a nuestros propios hermanos.

Cuando supe el resultado del plebiscito en Colombia, el cual le brindaba la oportunidad a los colombianos en aceptar o no el acuerdo de paz que ponía fin a un conflicto bélico por más de medio siglo; quedé aterrado al conocerse que por un estrecho margen el NO al acuerdo de paz, prevaleció por encima del SÍ.

¡Qué lástima! Pensábamos los panameños que, finalizado el conflicto, muchos colombianos podían regresar a su país a reunirse con sus familiares e iniciar una nueva vida sin el temor de la violencia producida entre el Gobierno y los insurgentes. Tal pareciera que el dogma del juegavivo no solo se practica en Panamá. Hay intereses, y no tan ocultos, de pretender que nunca termine este conflicto en el hermano país suramericano, porque para nadie es un secreto que la guerra es un negocio. Ahora bien, ¿negocio para quién o para quiénes?

En primer lugar, tenemos a los fabricantes de armas. Sin guerra, se fregó el negocio. Por otro lado, tenemos a los mafiosos del narcotráfico, que mientras el ejército estaba entretenido correteando a los guerrilleros, ellos tenían paso expedito para su criminal negocio. En esta vorágine de intereses, está la clase política, que engaña a los electores con su promesa de paz, mientras por otro lado está negociando la compra y venta de armas. Por estas y algunas otras razones, se realizó una fuerte y costosa campaña en contra del acuerdo de paz en Colombia.

Ahora se está esgrimiendo que en el acuerdo de paz debe existir una sanción para los líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Nosotros como cristianos sabemos bien que la paz y el perdón están íntimamente ligados, porque sin paz no hay perdón y sin perdón no hay paz. ¿Cómo se debe perdonar al hermano? Las sagradas escrituras nos revela que el apóstol Pedro se le acercó a Jesús y le dijo: ‘Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mi? ¿Hasta siete?'. Y Jesús le dijo: ‘No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete'. Mateo 18: 21-22.

PERIODISTA