Temas Especiales

05 de Jun de 2020

Ebrahim Asvat

Columnistas

La falta de química en un Gobierno insípido: La Bitácora...

A pesar de los graves escándalos de corrupción política en el período anterior, nadie esperaba el deterioro de los servicios públicos

A casi dos años y medio del Gobierno del presidente Juan Carlos Varela, ¿dónde se escondió la esperanza?

A pesar de los graves escándalos de corrupción política en el período anterior, nadie esperaba el consistente deterioro de los servicios públicos básicos ni la despistada actuación presidencial.

Aquí parece que nada funciona. La red vial deteriorada; la educación en parches y sin futuro; el agua, un problema de siempre; la basura, una mala administración.

Del país solo escuchamos malas referencias a nivel internacional. El discurso político ausente. ¿Cuál es el rumbo que sigue el país? Cuando alguien lo sepa, me avisa.

¿Es esta la respuesta panameñista cada vez que llegan al poder? Confunden al Estado con una asociación de beneficencia, donde lo importante pareciera ser inaugurar obras desde cada inodoro hasta cada respuesta habitacional. Mientras él se entretiene en estas pequeñas respuestas, le roba al país el tiempo que le debe dedicar a los temas profundos que nos afectan y determinaran el futuro de las próximas generaciones. Pero hay mucho más.

A dos años y medio no hay suficiente química entre el gobernante y los gobernantes. Es como si viajara en otra órbita. No diría ajeno al país sino envuelto en su propia realidad del país que cree gobernar. El país nota en él signos de autismo político. Como alguien sutilmente me manifestaba hay una marcada intención de llevar al país en ‘revoch'.

Y su equipo marcha al mismo ritmo. Rodeado de una incapacidad potencializada para ejecutar ni siquiera lo necesario para que funcione el engranaje gubernamental y los servicios básicos. Da tristeza ver a nuestro querido país oscilar entre la corrupción y la incapacidad. Si nos enfadan los políticos corruptos, solo nos resta escoger a los políticos incapaces.

¿Habrá alguna forma de romper ese nudo gordiano en la política panameña y evitar delegar las esperanzas en un futuro charlatán y demagogo? No lo sé. Después de Trump todo es posible.

El presidente no se percata, la población no ve a un presidente. Los empresarios pierden el entusiasmo. El mundo solo escucha noticias negativas de Panamá. La economía se enfría y los intereses creados de una casta minoritaria parece congraciarse con el Gobierno. Sí, hay algo del 68 y le recuerda a muchos y el Gobierno de Varela. Hasta se dice, ‘arriba del presidente hay otro que mueve los hilos del poder'.

¿Podemos superar todo esto? Necesitamos una ruta. Un director, una compromiso de todos hacia una dirección de desarrollo humano y prosperidad para todos. Pero en un sistema político donde la cabeza anda despistada promueve una población donde cada quien va por lo suyo.

ABOGADO