11 de Ago de 2022

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    Carlos Augusto Herrera Rodríguez

Columnistas

En este calvario

Por esto insistimos en que es tiempo de revisar lo que equivocadamente hacemos en nombre de la ley

En este calvario
En este calvario

Por el calcinante dolor ante la inesperada partida de nuestro ejemplar hijo, hermano y padre, me obligo a compartir estos eventos, debido a las insalvables dudas y el cúmulo de contradicciones que se dan a raíz de su inexplicable expiración prematura.

Estancados por la hermética intrusión que adelantó la Personería del contorno, con un agente incapaz de realizar la verificación mínima sobre lo ocurrido al participar en esta deficiente actividad. Aquí ni siquiera hubo constancia de la búsqueda técnica del celular activado a través de la antena ubicada en la región de Chepo, con el recibo de dos mensajes esa avanzada mañana del día 25 de agosto de 2016. El instructor tampoco mostró interés en averiguar sobre la unidad del proceso central (CPU), cuyo mecanismo registra toda la información que se recaba, al revisar el automóvil estacionado frente al puerto, en cuyo interior nada más apareció la pantalla y el teclado de la computadora.

Esta instrucción ha sido trasladada a la provincia Colón, que operará por control remoto. Es indudable la muestra de cierto interés por concluir este asunto, no obstante, ya fuimos y declaramos con el aporte de informaciones importantes, que seguiremos ampliando hasta que cierren la sumaria, aunque frente al presagio que a estas alturas se han disminuido todas las esperanzas para que se logren recabar las pruebas o indicios que coadyuven al esclarecimiento sobre lo ocurrido.

El Ministerio Público al llegar al lugar revisó la cabaña número 6, ocupada por mi amado hijo al arribo a la isla aquel 25 de agosto de este año, y donde se encontró el cobertor del celular extraviado y que motivó la búsqueda de hecho del aparato por todo el contorno, como lo han afirmado testigos que estuvieron presentes esa mañana del sábado 27 de agosto de 2016. Si juntamos esto con las llamadas ya comentadas, podremos corroborar que dicho celular pudo estar en la isla. Además contamos con la información proveniente de Medicatura Forense sobre los resultados de la prueba de toxicología y del informe psicológico que fueron practicados y que vamos a comunicar a la Fiscalía anunciada para que se acredite dentro de estas sumarias.

Podemos afirmar que esa depresión que sufrió Carlos Augusto Herrera Guardia estuvo provocada por una doméstica incomprensión insalvable y extendida; por mil obstáculos que le impidieron profesar el profundo amor que desde que nacieron siempre le dispensó a sus niños; por el aluvión de secuelas provocadas en su contra, dentro de los conflictos incoados ante las fiscalías y el Juzgado Primero de Niñez y Adolescencia; y por el extremo impedimento impuesto por la señora de la autoridad para evitar a toda costa ese tradicional compartir con sus dos pequeños niños.

Todo operó junto a los inadecuados componentes dentro de los procedimientos legales; sobre esa solapada participación de algunos sujetos del proceso; de las partes; de los apoderados y demás, hasta llevarlo a sopesar el supuesto valor omnímodo que pregona la justicia, en abismal contraste con los incomprensibles resultados arrojados en esta inaudita batalla legal.

Estamos claros en que la vida es finita e individual. No se puede regular la existencia de una persona desde que nace hasta que fallece, pero la muerte física, siempre es traumática para los allegados. Les confieso como padre y sin poder explicarlo, este sentimiento de profundo dolor y de impotencia; al igual percibo el inmenso padecimiento de esa madre cuya vida se desvanece mientras el ramalazo la cuece a fuego lento; esa llama incandescente que se aviva entre sus hermanos y allegados, que a diario lo lloran conmigo. Siento el hirviente calor de esa fogata que crepita junto con la leña de los recuerdos, más las llamaradas del dolor que crece con el combustible de los encuentros.

Consideramos que esa anhelada paz, jamás se podrá imponer por la fuerza y menos con las medidas de fuerza que recetan dizque para atajar los excesos con la intención de resolver conflictos familiares. La Paz es consecuencia del amor verdadero promovido entre nosotros, por encima de nuestros contrarios y hasta superados frente a los enemigos declarados. Por esto insistimos en que es tiempo de revisar lo que equivocadamente hacemos en nombre de la ley.

Hemos solicitado públicamente la intervención de las más altas autoridades para que revisen, analicen, corrijan y hasta enderecen los procedimientos para evitar que ocurran otros desmanes, sin que a la fecha exista constancia de proceder en este sentido y que esta muerte física de Carlos Augusto Herrera Guardia no sea en vano.

Te amamos YUTY.

ABOGADO