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07 de Mar de 2021

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Rafael Pitti

Columnistas

Entre el bien y el mal

Los conflictos armados no son convencionales, como tampoco las rebeliones y actividades insurgentes

Desde que el ser humano nace se produce una interminable lucha por la sobrevivencia. Paralelamente el paulatino interés de superación y desarrollo individual. No importan origen o clase social, la vida resulta un escabroso recorrido que necesita de mucho ingenio y empeño para sortear los muros y obstáculos que se atraviesan y presentan en el camino. En tal sentido el aspecto sociológico es factor determinante que entrelaza al individuo en aras del bienestar común y elemental regla de coexistencia. Presumo producto de la experiencia y mancomunada relación nace la frase: ‘Nadie es tan rico que no pueda necesitar ni tan pobre que no pueda dar'.

No obstante tal escenario se convierte en espejismo y romántico deseo, porque ante el ideal se sobrepone el interés de poder y supremacía total. No importan religión, condición económica o profesional. Es una guerra sin reglas ni armas establecidas. La honestidad, moral y honradez son simples etiquetas que se utilizan como prenda para crear imagen, pues generalmente un dudoso y pecaminoso actuar oculta verdadera identidad. La práctica muestra experticia mitómana y cualidad artística. En mi opinión es la tragicomedia que vive Panamá, porque sin medir consecuencias existe una actitud del ‘quítate tú pa' ponerme yo' y ‘abajo el que suba'.

No eludo aspecto que domina entorno político y social. Me llama la atención que mientras la ‘sociedad civil' y grupos organizados promueven e incitan la población por la constituyente originaria atacando a políticos, partidos y clase gobernante, callan y ocultan tropelías que sufren los panameños producto de la podredumbre y abuso de poder del sector empresarial. Acuciosos y oficiosos investigadores de la cosa pública, pero ciegos y mudos ante hechos privados que agobian y atracan los dineros de las mayorías. La responsabilidad primaria es de las autoridades, sin embargo estas actúan con timidez para sancionar empresas y sociedades anónimas que implacablemente estrangulan al consumidor y usuario en la cantidad y calidad de productos que distribuyen y ofrecen en comercio local. ¡Desconsiderada actitud!

No hay exclusión del ejercicio mitómano. Episodio colectivo que prevalece tergiversando por deporte o conveniencia. Se observa en negociaciones y acuerdos para distribuir y repartir espacios que permitan el disfrute del poder. Es una actitud sicológica y patológica en defensa propia que maquilla y aniquila verdadera y auténtica posibilidad de cambio. Sucede en reformas electorales donde el engaño emerge con propuestas de tigre suelto con burro amarra'o. En esa faena ambos actores intervienen protagónica y mediáticamente, buscando seducir y cautivar con alucinadoras ideas. En el fondo del asunto subyace un malévolo y oscuro proceder de pecados veniales y capitales. Evidente en similares instancias. Exigen transparencia, pero justifican blindar y negar el mismo deber fiscalizador para ONG y fundaciones.

Singular y profesional juego donde el pueblo no es más que un títere y peón que literalmente está maniatado y es conducido a ciegas de un lugar a otro. Las personas insoslayablemente permanecen atrapadas en un laberinto sin salida. Una telaraña de surrealista e ilusionada esperanza (el bien) frente a cruel y tajante realidad (el mal). No obstante se olvida y descuida que ante cansancio y agotamiento de las masas es impredecible acertar repentina reacción. El hambre, desesperanza y frustración son malos consejeros, situación que propicia la génesis de movimientos rebeldes y guerrillas de carácter rural y urbano.

Los conflictos armados no son convencionales, como tampoco las rebeliones y actividades insurgentes. El mundo ha evolucionado debido a innovadora ciencia y tecnología. En dicha atmósfera absolutamente nadie puede asegurar o pretender tener el control absoluto de X o Y circunstancia. En virtud de ello, para el cultivo y sostenimiento de la democracia en un Estado de derecho, con garantías y libertades fundamentales, es imprescindible un ambiente de pacífica convivencia. Se requieren, principalmente, voluntad y honestidad. Tolerancia, diálogo y acciones sensatas. Perdura y mantiene vigencia el pensamiento y sentencia del Dr. Ernesto Guevara de La Zerna, ‘Che': ‘Tarde o temprano la conciencia se adquiere, la organización surge y la revolución se produce'. ¡Mutuo compromiso de protagonistas es prevenir antes que lamentar!

DELEGADO NACIONAL DEL PRD.